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Leonardo Da Vinci y la ciudad

Leonardo da Vinci fue en la historia de la humanidad, el personaje más valorado del último siglo. Un pintor y estudioso, que contó con el poder de la observación y su arte lo convirtió en el más grande pensador de la naturaleza. Su visión mística, lo llevo a ser el explorador que ha convertido su palabra en profética, gracias a los apuntes y notas que ha heredado a la humanidad. Tratados inspirados y extraídos como él afirmaba: De las cosas de la naturaleza.

Durante toda su vida prefirió ser conocido como inventor, seguramente por sus ideas y estudios audaces como fueron, por ejemplo: levantar el Baptisterio de Florencia sobre una base de mármol. O en su caso, la búsqueda de la transformación de Florencia en una ciudad ideal, cuyas calles contaran con soluciones para las múltiples funciones que ahí se realizaban en esa época.

A los cincuenta años de edad, Leonardo Da Vinci quiso transformar Florencia en una ciudad ideal planeando la canalización y el trazado de las calles en dos niveles unidos por medio de escalones. El nivel superior, pensado para el paseo de la población y el inferior, ideado para el tráfico comercial.

De esa manera ese autodidacta, enemigo de todos los humanistas académicos de su tiempo, ha logrado descubrir innumerables estudios con su amplia mirada del más flexible realismo, hasta ser considerado por Goethe como el hombre profético dotado de la mayor cualidad intelectual.

No se debe olvidar que Leonardo Da Vinci fue el descubridor de la ley de la velocidad virtual y el dotador de infinidad de nuevos conocimientos, aseverando que no tenía más fe que en la experimentación y por ello, fue reconocido como el fundador del método experimental. En cuanto a la ciudad en sí, Florencia ha inspirado a Leonardo Da Vinci a crear monumentos como: El moro, convertido y modificado a caudillo vencedor.

Mas tarde pintó un mural en la sala del Consejo con el que tuvo infinidad de problemas. Lo singular, fueron sus experiencias en la ciudad, esencialmente en el contacto con la ciudadanía que lo llevo al encuentro con: la Gioconda, la más sugestiva obra pictórica, conservada hasta nuestros días. Asimismo, el retrato de Isabella, que la dibujaría en una hora. Dos mujeres de diferente belleza y edad, sin embargo, cada una presentaba rasgos personales inequívocos. La Gioconda, que le sonreía al artista y la segunda, que vuelve a un lado el rostro. Ésta última, que el artista necesito de un solo trazo para destacar su cuello. Y con ello, mostrar una espléndida imagen.

Se debe recordar que la particularidad de Leonardo fue ser conocido como inventor. Esto, por el interés que tuvo en la invención, lo cual lo acompañó durante toda su vida.

Leonardo Da Vinci, el caminante de la ciudad, detectó las necesidades vitales de Florencia y es por ello que sus reflexiones sobre la gente, fueron el motivo que lo llevaron a inspirarse y buscar propuestas: como el idear una doble solución urbana, que colaborase en el mejor funcionamiento de la intensa vida florentina de esos momentos.

Y con ello, esa nueva visión buscaba solucionar los problemas de la Florencia de esos tiempos. Ésta, densa de visitas, comercio, arte y otros. Cabe recordar que Florencia, la cuna del arte y la vida efervescente, hoy en día cuenta con varios centros de exposición cultural, donde miles de turistas los visitan.

Leonardo da Vinci al final de su vida, no quiso otra cosa que deambular en búsqueda de un príncipe, a quien poner los servicios de artista, a cambio le otorgase su protección.

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