Del 29 de julio al 9 de agosto de 2026, se realizó la Feria internacional del Libro en la ciudad de La Paz. Celebrar los 30 años es un gran logro, sobre todo la constancia. Sin embargo, tiene que ser la ocasión para corregir errores y fortalecer los aciertos.
Sobre los errores. Se insiste y se efectúa en el Campo ferial Chuquiago Marka, ubicado de la zona sur de la ciudad. Reitero, como en otros escritos, el campo ferial, no es la adecuada para una feria de libros. Tendría que estar en el centro de la ciudad, un lugar plano y que albergue a una multitud. Además, que sea un espacio para mucha conversación organizada y no organizada, que brinde para muchas exposiciones de arte y música.
Otra falta, de reproducir a los privilegiados y los “raleados”. Hay grandes espacios que son ocupados por algunas librerías y editoriales; pero se mantiene raleados, bajo el nombre de “escritores independientes”, que apenas tienen una mesa y una silla. Es lamentable quien paga más se beneficie más. Es preciso democratizar los espacios en la feria, tiene que ver límites. En los últimos años, los autores, los productores de los libros son echados de menos y sólo los dueños de las librerías brillan.
La Paz, tiene que consolidar un espacio adecuado para la Feria nacional e internacional de libros y eso supone trabajar con anticipación. Pero ¿corresponde que la Cámara del libro continúe organizando? Por el momento no hay otra institución que lo haga. Pero supondrá relacionarse con instituciones y personalidades del mundo cultural y permanentemente. Hay que darle el perfil más cultural que empresarial.
Recuerdo que los primeros años de la Feria, se auspiciaban la relación directa de los escritores con el público interesado, hoy casi no existe esta forma de actividad en la Feria. Solo relucen algunos escritores brindando autógrafos, que pasa por la compra de un libro.
A estas alturas, hay que ir más allá de los libros. Este espacio de la Fil tiene que convertirse en re-productor de otros formatos del conocimiento. Lo cual supone apostar por la interculturalidad de medios y formatos, que ayudan a leer, a ver, a conocer, a escuchar y criticar la realidad. En un escenario nacional y con un gobierno central neoliberal que eliminó el ministerio de culturas, parece muy difícil pensar en fomentar a estas nuevas apuestas.
Otro detalle menudo, pero importante. Este año solo hubo 4 salas para las presentaciones y conversatorios. ¿Porque se apretujó las 4 salas en un solo espacio? Es necesario contar con mayor espacio para no tener interferencias entre sala y sala. Además, los equipos que facilitaron las exposiciones, no respondieron adecuadamente. Posiblemente, por falta de capacitación de quienes atendieron los salones.
Es lamentable que la prensa escrita y otrora periódicos que publicaban libros, hoy están languideciendo en su transitar. Por lo tanto, se ha perdido esa dinámica periodística conectada con publicaciones. Ni que decir del Centro de Investigación Sociocomunitaria-CIS, hoy dependiente del ministerio de Desarrollo rural y, una de sus publicaciones estrella, la colección del Bicentenario, hoy está reducido a unos cuantos libros y a precios ya inaccesibles. Otra institución que pintaba interesante, la Editorial del Estado, hoy quedó exponiendo unos cuantos libros y en su mayoría para niños. ¿Por qué la ausencia del gobierno municipal de La Paz y sus publicaciones? Incluso la UMSA se redujo a un pequeño espacio y con unos cuantos libros.
Sostengo que el ingreso tiene que ser gratuito, los organizadores dirán ¿quién paga los costos de mantenimiento y atención? Tendría que ser la voluntad política cultural de los diferentes niveles del gobierno. En tiempos neoliberales ya no interesa que el pueblo lea y menos que accedan a fuentes de conocimiento críticos. Pero el pueblo tiene que seguir apostando por otras maneras de leer y sobre todo los jóvenes y niños, que tengan la oportunidad de formarse y auto-educarse mediante los libros. Wali panka qhatuwa utjawayu Chuqiyapu markana. Wali kusaspawa qhipur maranakanxa wali suma utjaspa jikisiñataki ukhamaraki yatiqañataki.
