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Los fármacos contra la obesidad abren nuevas perspectivas en reumatología

Nieves Sebastián Mongares (Bilbao)
Los fármacos contra la obesidad podrían tener potencial en el tratamiento de determinadas enfermedades reumatológicas. En el marco del 52 Congreso Nacional de la Sociedad Española de Reumatología (SER), celebrado en Bilbao, la Dra. Núria Vilarrasa, jefa de sección del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital de Bellvitge, investigadora del Institut d’Investigació Biomèdica de Bellvitge (Idibell) y coordinadora del grupo de Obesidad de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) abordó este tema.

Más allá de la aportación de los agonistas del receptor GLP-1 en endocrinología, la investigación avanza explorando su impacto en cardiología, neurología dermatología y, ahora, la reumatología aparece como área emergente. La Dra. Vilarrasa recordó que “la obesidad es una enfermedad crónica, recurrente y con una gran comorbilidad asociada”.

Así, consideró que es momento de “desterrar el pensamiento de que es una cuestión de malos hábitos, yendo más a su base biológica”. Esto, señaló, es necesario para realizar un manejo de la obesidad que incluya todas sus perspectivas. “Por ejemplo, esto aplica en artrosis, por la carga mecánica que acompaña a la obesidad”, detalló. Así, la llegada de estas terapias innovadoras puede tener efectos a diferentes niveles, como el impacto a nivel de liberación de insulina relacionado con la diabetes tipo 2, viéndose en estos pacientes que además perdían peso, lo que abrió una nueva vía de investigación de estas terapias.

Más allá del impacto en la pérdida de peso, los fármacos contra la obesidad han mostrado un beneficio global en complicaciones asociadas

Y este efecto no se asocia únicamente a los agonistas del receptor GLP-1, también parece extrapolarse al uso de otras moléculas como GIP, glucagón, amilina y PYY. En concreto, la Dra. Vilarrasa expuso que estudios como Step y Surmount han mostrado pérdidas de peso de entre el 15 y el 20% pero que, más allá del peso, diferentes investigaciones han mostrado un beneficio global sobre las complicaciones asociadas. De hecho, en enfermedad reumatológica, el impacto se relaciona con la acción de estos fármacos a nivel inflamatorio.

“La evidencia acumulada hasta ahora muestra mejoras en protección renal —como en el estudio Flow—, beneficio metabólico, riesgo cardiovascular con mejoría de la enfermedad arterial periférica o la insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada, de la diabetes, de la apnea del sueño y, más recientemente, de la artrosis en pacientes tratados con semaglutida en Step 9. El próximo campo de interés será la psoriasis”, desarrolló la especialista. También, puntualizó que, aunque no se dispone de resultados, una de las áreas en las que se está trabajando con estos fármacos es en ver si podrían tener impacto positivo en el deterioro cognitivo.

La Dra. Vilarrasa manifestó que “estas terapias son tan importantes porque tienen un target multinivel que llega al corazón, riñón o hígado y puede tener impacto en artrosis u osteoartrosis”. Y es que, como expuso la endocrinóloga, “a nivel del cartílago, la médula ósea y otros tejidos articulares existen receptores para estas moléculas”. “Estudios preliminares han observado una mejoría de la inflamación en la osteoartritis, con una disminución del ambiente inflamatorio, reducción de IL-6 y óxido nítrico, así como cambios favorables en los macrófagos y en los procesos de degradación del cartílago resaltó.

La Dra. Vilarrasa expuso que la investigación está reflejando que los beneficios de los agonistas del GLP-1 van más allá de la reducción de la carga mecánica derivada de la pérdida de peso

Asimismo, la experta manifestó que estudios más recientes, tanto en humanos como en modelos in vivo, han demostrado que los agonistas del GLP-1 aportan beneficios que van más allá de la reducción de la carga mecánica derivada de la pérdida de peso. “Los datos sugieren una mejoría del entorno inflamatorio articular y un aumento de la autofagia, mecanismos que podrían contribuir a mejorar las complicaciones asociadas a la artrosis”, subrayó la Dra. Vilarrasa.

En este sentido, aludió a Step 9, ensayo aleatorizado en fase III en pacientes con obesidad y osteoartritis de rodilla. “Los participantes recibieron semaglutida a dosis indicadas para obesidad, alcanzando una pérdida media de peso del 13%; sin embargo, el hallazgo más destacado fue la reducción del 41% en la puntuación de dolor medida mediante la escala Womac, acompañada de una notable mejoría de la calidad de vida”.

Por el efecto observado en diferentes áreas, la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió recientemente un comunicado instando a garantizar la comercialización y accesibilidad de estos fármacos. Respecto al horizonte de futuro, Vilarrasa comentó que el desarrollo de los tratamientos frente a la obesidad abre nuevas perspectivas en varias especialidades, incluida la reumatología.

Por su potencial antiinflamatorio, los fármacos contra la obesidad podrían tener potencial en psoriasis, la artritis psoriásica o la artrosis

También detalló que la investigación avanza hacia estrategias que combinan estas terapias con otras familias farmacológicas. Más allá de los agonistas del receptor GLP-1 o GIP, moléculas como el glucagón podrían adquirir relevancia por su papel en el metabolismo energético y su posible impacto en la pérdida de peso, la inflamación, el dolor y la carga mecánica articular en pacientes reumatológicos con obesidad.

Entre los retos, la Dra. Vilarrasa apuntó a dos principales: desde el punto de vista clínico, la necesidad de que la pérdida de peso se realice preservando la masa magra por sus efectos a nivel funcional. A nivel de acceso, consideró que el coste de estos fármacos y la falta de financiación siguen siendo un reto clave.

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