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Los neurólogos reclaman un ‘Código Crisis’ en todas las comunidades para mejorar la atención urgente de la epilepsia

Redacción
La Sociedad Española de Neurología (SEN) ha reclamado la implantación de un Código Crisis en todas las comunidades autónomas para mejorar la atención urgente de los pacientes con epilepsia. Este trastorno neurológico afecta a unas 500.000 personas y cada año suma 20.000 nuevos diagnósticos.

«Desde la SEN defendemos desde hace años la implantación de un Código Crisis en todo el territorio nacional, similar al Código Ictus, que permita activar circuitos asistenciales específicos y garantizar que estos pacientes reciban atención neurológica urgente en el menor tiempo posible”, ha señalado el Dr. Manuel Toledo, coordinador del Grupo de Estudio de Epilepsia de la SEN.

Y es que, como ha explicado, «en una crisis epiléptica urgente, cada minuto cuenta. La rapidez de actuación puede marcar la diferencia entre una recuperación sin secuelas y la aparición de complicaciones graves».

«La rapidez de actuación puede marcar la diferencia entre una recuperación sin secuelas y la aparición de complicaciones graves», ha señalado el Dr. Toledo

Según las estimaciones de la sociedad científica, la implantación de este protocolo permitiría reducir el riesgo de mortalidad del 5,3% actual a menos del 0,4%, además de facilitar el acceso precoz a tratamientos y reducir las estancias hospitalarias prolongadas.

Además, ha señalado que «uno de los grandes retos de la epilepsia es que no siempre se manifiesta de una forma estándar o especialmente llamativa. Solo entre el 20% y el 30% de las crisis epilépticas se presentan como convulsiones, lo que hace que muchos pacientes, familiares e incluso profesionales sanitarios no las identifiquen inicialmente como crisis epilépticas«. Es por ello que «esta variabilidad clínica explica que el diagnóstico pueda demorarse durante años y que, al mismo tiempo, también existan diagnósticos erróneos».

Según la SEN, el retraso diagnóstico puede alcanzar hasta 10 años en algunos pacientes y hasta un 18% de los diagnósticos podrían ser falsos positivos. Por ello, insisten en la necesidad de realizar valoraciones neurológicas adecuadas y pruebas específicas, como la monitorización video-EEG prolongada.

El Dr. Toledo ha explicado que «uno de los grandes retos es que no siempre se manifiesta de una forma estándar o especialmente llamativa, lo que hace que pacientes, familiares o profesionales sanitarios no las identifiquen inicialmente como crisis epilépticas»

En España, unos 100.000 menores padecen esta enfermedad, que es uno de los grupos poblacionales con mayor incidencia, junto a las personas mayores de 65 años. Además, el envejecimiento de la población está favoreciendo un aumento de casos en edades avanzadas.

Al respecto, el Dr. Toledo ha señalado que «envejecimiento de la población española tendrá un impacto directo en la carga asistencial de muchas enfermedades neurológicas, incluida la epilepsia. Por ello, es previsible que la atención a la epilepsia en edades avanzadas sea un reto creciente para el sistema sanitario en los próximos años».

A pesar de los avances diagnósticos y terapéuticos, la epilepsia continúa teniendo un importante impacto en la calidad de vida de los pacientes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) la considera una de las enfermedades neurológicas con mayor carga de discapacidad y mortalidad.

«Por ello, es previsible que la atención a la epilepsia en edades avanzadas sea un reto creciente para el sistema sanitario en los próximos años», ha resaltado el Dr. Toledo

En Europa, las personas con epilepsia presentan una mortalidad entre dos y tres veces superior a la población general y alrededor del 60% de los pacientes sufren, además, comorbilidades psiquiátricas, neurológicas o intelectuales.

«Actualmente, alrededor del 70% de los pacientes pueden controlar sus crisis con los tratamientos farmacológicos disponibles y aproximadamente un 5% pueden beneficiarse de tratamiento quirúrgico. Sin embargo, todavía existe un porcentaje importante de pacientes farmacorresistentes, que en España se estima en torno a 125.000 pacientes», ha agregado el coordinador del Grupo de Estudio de Epilepsia de la SEN.

La SEN también recuerda que hasta un 30% de los casos podrían prevenirse actuando sobre factores de riesgo modificables, como la prevención de traumatismos craneales, el control vascular o la vacunación frente a infecciones del sistema nervioso.

Además del impacto crónico de la enfermedad, las crisis epilépticas representan entre el 1% y el 3% de todos los ingresos anuales en urgencias y hasta el 20% de las atenciones neurológicas urgentes hospitalarias. Entre ellas, el estatus epiléptico es la complicación más grave y se asocia a una mortalidad cercana al 20% a corto plazo.

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