El combustible es indispensable para el desarrollo nacional. Lo necesitamos para el transporte y maquinaria pesada del sector productivo. Por ello, la actual escasez, especialmente de diésel, es muy preocupante.
Hace pocos días, organizaciones empresariales como la CAO, Cainco, CNC, CNI, FEPLP y otros expresaron su preocupación por la situación económica y demandaron al Estado acelerar medidas para garantizar la producción.
Jean Pierre Antelo, presidente de Cainco, señaló que el país atraviesa una realidad marcada por “dos relojes”: uno corresponde a la economía real, afectada por la falta de combustible, insumos y divisas; y otro a los tiempos del Estado, donde normas continúan pendientes.
Las cámaras de Industria y Comercio advierten consecuencias para la logística y distribución. Por ello, es necesario agilizar la importación privada de carburantes, eliminando trabas y facilitando el abastecimiento directo en el mercado internacional, reduciendo la dependencia de YPFB.
El diésel y la gasolina son indispensables para minería, manufactura e industria pesada.
La escasez de carburantes es consecuencia de un problema estructural acumulado durante años, debido a la caída de la producción de hidrocarburos, la insuficiente exploración y la menor inversión para reponer reservas.
Como remarcó la Fundación Jubileo, Bolivia podría verse obligada a importar gas natural entre 2028 y 2029 si no incorpora nuevos volúmenes, pagando entre 10 y 12 dólares por millón de unidades térmicas británicas (MMBtu), frente a los 1,30 dólares que actualmente se cobran en el mercado interno.
En la segunda quincena de febrero de este año, el Gobierno aprobó el Decreto Supremo N.º 5548, que autoriza a YPFB y a las refinerías importar petróleo crudo para procesarlo y producir combustibles para el mercado interno, en el marco de la emergencia energética y social.
El entonces ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, explicó que comprar crudo es más económico que importar gasolina o diésel. El 10 de marzo, el Gobierno anunció que comenzaría a importar crudo liviano para procesarlo en las refinerías nacionales, producir combustibles más limpios y reducir el costo de importación.
Medinaceli explicó también que se pretende cambiar la compra de combustibles refinados en el exterior por la importación de materia prima, para reducir costos, salida de divisas y fortalecer las refinerías de YPFB.
Las refinerías Guillermo Elder Bell, en Santa Cruz, y Gualberto Villarroel, en Cochabamba, pueden procesar crudo liviano y transformarlo en gasolina, diésel y otros derivados.
Posteriormente, a mediados de este año, el Gobierno aprobó el Decreto Supremo N.º 5644, que permite excepcionalmente a personas naturales o jurídicas, públicas o privadas, importar diésel y gasolina para consumo propio o comercialización interna.
Hace una semana, el Gobierno autorizó a la empresa Recicladora Agroindustrial Estrella Rural del Este (Alere) SRL importar petróleo crudo, procesarlo en una planta ubicada en Cuatro Cañadas, Santa Cruz, y transformarlo en combustible para el sector productivo regional.
Alere SRL tiene una capacidad inicial de procesamiento de 18.867 barriles mensuales para producir diésel, gasolina, gas y coque de petróleo. En su primera etapa prevé producir 900.000 litros de gasolina y 1,35 millones de litros de diésel al mes.
Como hemos señalado reiteradamente, el sector privado boliviano tiene predisposición para trabajar junto al Gobierno en soluciones a los problemas económicos del país. Resolver la escasez de combustible es urgente para recuperar la producción, preservar el empleo y avanzar hacia la reactivación económica.
