Juan León García
Gabriela Vázquez Vegas/Ana Fernández Agüero (Fotografía y vídeo)
Un modelo de contratación pública más flexible, en el que la adquisición de equipos de tecnología sanitaria se realizase en función de unos baremos actualizados y ajustados a las necesidades del territorio, de la población o del hospital, sería uno de los aspectos clave para reducir uno de los principales problemas que achacan a los equipamientos del Sistema Nacional de Salud (SNS): la obsolescencia del parque.
Sobre esta cuestión giró el debate de una mesa redonda celebrada durante la presentación del Informe Communis Medtech 2025, impulsado por iSanidad en colaboración con la Federación Española de Tecnología Sanitaria (Fenin) y elaborado a partir de las conclusiones de las cuatro mesas redondas que han formado parte del I Ciclo Communis Medtech.
En estos últimos años, planes públicos dotados con una ingente cantidad de dinero, como Inveat o Amat-I (y, ahora, Amat-II) tratan de reducir ese desfase entre la tecnología disponible y puntera, y la que se puede encontrar en los centros sanitarios, tanto de atención primaria como de hospitalaria.
Rafael Marcote (Salud de las Islas Baleares): “Debemos introducir predictibilidad en la compra pública para saber adquirir en base a las necesidades” reales de su población
Al respecto, Rafael Marcote, subdirector de Compras y Logística del Servicio de Salud de Islas Baleares, cree que una cualidad a incorporar en esos procesos de compra es la predictibilidad respecto a “qué necesidades vamos a pedir para ser capaces de completar ese puzle con las posibles piezas que necesitemos”.


Desde el punto de vista clínico, la Dra. Marina Varela, secretaria de la Sociedad Española de Anestesiología y Reanimación (Sedar) observa “tres pilares” que repercuten en este sentido “de forma sistémica y simultánea”, que identifica en la planificación actualmente cortoplacista que debería avanzar hacia una visión más a largo plazo; la financiación, referida a modelos más flexibles, y el cambio en la contratación pública.
La sensación de falta de capacidad de planificación, unida al cortoplacismo por parte de las administraciones públicas, es la que también expresa Dionisio Martínez de Velasco, managing director de Dräger Hispania. “Nos hace falta plantear adicionalmente cuáles son los retos que tenemos como país”, comienza. Algunos de los principales, como la longevidad y la cronicidad asociada requieren, a su juicio, de “una estrategia planificada a medio y largo plazo”, donde no solo se adquieran equipos básicos sino además soluciones que van a aportar “ese diferencial en la calidad de atención al paciente”.
Dionisio Martínez de Velasco, managing director de Dräger Hispania: “Nosotros como industria tenemos muchos proyectos en los que podemos acompañar a las administraciones”
Estos retos pasan por dotar de una financiación adecuada a planes, preferentemente plurianuales, añade, como los que cierran en los contratos con el Instituto de Gestión Sanitaria (Ingesa), organismo público que acogió esta mesa redonda. Y que, además, potencien la colaboración público-privada. Tesis que también defiende Daniel Soto, director de Cuentas Estratégicas e Integrated Health Solutions de Medtronic en España y Portugal, quien advierte que, de esa innovación tecnológica, hay equipamiento “que nunca llega a los pacientes. Es quizá la parte más dramática”, lamenta.


No obstante, Soto identifica la raíz de esta coyuntura en una falta de financiación. Planificarla con los recursos adecuados propiciaría mejorar la eficiencia y productividad de los procesos asistenciales en los hospitales, opina. Al mismo tiempo, en el ámbito hospitalario, hace falta un “cambio de incentivos” que asignar en los presupuestos hospitalarios.
“Hasta que no incentivemos y asignemos más presupuestos a aquellos hospitales que permitan los resultados de salud con más eficiencia y productividad, va a ser más difícil” revertir la situación de obsolescencia en el parque tecnológico, zanja Soto.
Al respecto, Rafael Marcote, subdirector de Compras y Logística del Servicio de Salud de Islas Baleares, cree que una cualidad a incorporar en esos procesos de compra es la predictibilidad respecto a “qué necesidades vamos a pedir para ser capaces de completar ese puzle con las posibles piezas que necesitemos”. En especial, con aquellos equipos más demandados, establecer estrategias para hacer viable que lleguen a los pacientes. En definitiva, “dejar de lado la mano de hierro y encontrar soluciones”, sintetiza.
Del equipo a los servicios
“Si no envolvemos el producto en un servicio holístico que permita que se absorba la innovación, vamos a hacerla ineficiente”, avisa Daniel Soto, director de Cuentas Estratégicas e Integrated Health Solutions de Medtronic en España y Portugal. De ahí que defienda una colaboración estrecha entre la industria y sus clientes, como los hospitales, para aportar valor a lo que es el producto en sí.
Dra. Marina Varela (Sedar), identifica tres pilares para la renovación óptima del parque tecnológico: planificación, financiación y modificaciones a la contratación pública para que sea más flexible


En esa línea prosigue Dionisio Martínez de Velasco, managing director de Dräger Hispania: “Nosotros como industria tenemos muchos proyectos en los que podemos acompañar a las administraciones”, asegura, para lo que es esencial potenciar la relación público-privada.
En el otro lado, Rafael Marcote, subdirector de Compras y Logística del Servicio de Salud de Islas Baleares, sí percibe que “existe un consenso” entre administración e industria sobre qué equipamiento necesitan los sistemas sanitarios, las soluciones que se pueden trasladar a los pacientes y establecer un “seguimiento consensuado” de los resultados que se obtienen.
Inversiones y calidad asistencial
La Dra. Marina Varela, secretaria de la Sedar, pone como ejemplo cómo los planes de inversión con fondos europeos y nacionales han permitido impulsar en determinados servicios y áreas, como la quirúrgica, algunas innovaciones con el uso de datos quirúrgicos. No obstante, apunta, la última tecnología sirve para atender a los pacientes “de una forma humana” y debería de garantizar “siempre la equidad”.


Una vez desembolsadas esas cantidades y traducidas a una cierta renovación del parque tecnológico, Rafael Marcote, subdirector de Compras y Logística del Servicio de Salud de Islas Baleares, se pregunta cómo se continúan y desarrollan esos programas, con el objetivo de que permitan avanzar hacia una estrategia “más armonizada” en todo el territorio.
Para Daniel Soto, director de Cuentas Estratégicas e Integrated Health Solutions de Medtronic en España y Portugal, la cuestión de fondo es que el uso de estas inversiones sirva además para “renovar la capacidad asistencial y asegurarnos de que los procesos son eficientes”.
Daniel Soto (Medtronic): “Los planes como Inveat y Amat han permitido renovar la capacidad asistencial y asegurarnos de que los procesos son eficientes”
La unanimidad en la mesa fue total respecto a lo necesario que era que llegasen planes de este calado, que “atacan especialmente la base de la obsolescencia”, observa Dionisio Martínez de Velasco, managing director de Dräger Hispania. Y concluye que dan la posibilidad a las administraciones u hospitales de articular las contrataciones públicas “de último minuto” con una estrategia nacional que se base en el valor, en la calidad asistencial.




