Anuario iSanidad 2025
Dra. Aránzazu González del Alba, presidenta del Grupo Español de Oncología Genitourinaria (Sogug)
La oncología genitourinaria atraviesa uno de los periodos más transformadores de su historia. En la última década, hemos incorporado innovaciones terapéuticas que han cambiado el pronóstico del cáncer de próstata y de los tumores uroteliales.
Sin embargo, el verdadero cambio de paradigma no reside únicamente en la aparición de nuevos fármacos, sino en la consolidación de un modelo que integra la evidencia de los ensayos clínicos con los datos obtenidos en la práctica clínica real.


El cáncer de próstata continúa siendo el tumor más frecuente entre los hombres en España, con alrededor de 30.000 nuevos diagnósticos anuales. Uno de cada siete hombres desarrollará esta enfermedad a lo largo de su vida. Esta elevada incidencia exige reforzar las estrategias de diagnóstico precoz, seguimiento individualizado y abordaje multidisciplinar desde el primer momento.
El cambio de paradigma no sólo reside en los nuevos fármacos, sino en un modelo que integra la evidencia de ensayos clínicos con datos de la práctica clínica real
La detección temprana sigue siendo determinante. La valoración urológica periódica a partir de los 50 años, o a partir de los 40 años en pacientes con antecedentes familiares o en varones portadores de mutaciones germinales en los genes BRCA1 o BRCA2, es esencial para detectar la enfermedad en fases potencialmente curables
Cuando el tumor se diagnostica de forma localizada, tanto la cirugía como la radioterapia ofrecen tasas de supervivencia muy elevadas. No obstante, aproximadamente un 10% de los pacientes debutan con enfermedad metastásica y hasta un 30% de los casos localizados pueden progresar con el tiempo.
En cáncer de próstata avanzado la medicina de precisión ha transformado el abordaje terapéutico. Los nuevos agentes hormonales, la optimización de la quimioterapia, la incorporación de terapias dirigidas a alteraciones moleculares específicas y el desarrollo de estrategias de teragnosis —que utilizan métodos de imagen para detectar expresión de una diana para dirigir un tratamiento específico frente a la misma— han permitido mejorar de forma sustancial la supervivencia de los pacientes.
Debido a la creciente complejidad en el tratamiento de esta enfermedad, resulta imprescindible comprender cómo se comportan estas terapias fuera del entorno controlado de los ensayos pivotales.
Los estudios clínicos son esenciales para demostrar eficacia y seguridad, pero incluyen poblaciones seleccionadas de pacientes. En la consulta diaria, atendemos a personas de más edad, con comorbilidades y perfiles biológicos diversos. Disponer de evidencia en la vida real es clave para optimizar nuestras decisiones y garantizar un uso adecuado de los recursos.
Los estudios clínicos son esenciales para demostrar eficacia y seguridad, pero incluyen poblaciones seleccionadas de pacientes
El Proyecto de Investigación Clínica de Interés Social (PrInCIS), promovido por el Grupo Español de Oncología Genitourinaria (Sogug) como iniciativa de investigación clínica de interés social, precisamente responde a la necesidad de generar datos en la vida real que complementen la evidencia de los ensayos clínicos.
Se trata de un proyecto colaborativo que ha involucrado a 84 hospitales de 16 comunidades autónomas y ha evaluado más de 1.400 pacientes en sus primeros subestudios. La finalidad es analizar durante la práctica clínica habitual distintos esquemas terapéuticos innovadores de reciente financiación por el Sistema Nacional de Salud y comparar sus resultados con los observados en los ensayos pivotales.
La finalidad es analizar durante la práctica clínica habitual distintos esquemas terapéuticos innovadores de reciente financiación por el Sistema Nacional de Salud
Los datos presentados en el XVI Simposio Científico que Sogug organizó en diciembre muestran que en más del 95% de los casos los nuevos tratamientos financiados se han administrado conforme a la indicación aprobada, lo que refleja el rigor con el que los profesionales aplican la innovación terapéutica.
Además, los resultados confirman la eficacia y seguridad de los estudios de registro, identificando ligeras variaciones en determinados subgrupos de pacientes que podrían orientar futuras líneas de investigación.
La generación de evidencia en vida real no es únicamente un ejercicio académico necesario: constituye una herramienta estratégica para la toma de decisiones regulatorias y para la asignación eficiente de recursos.
En un entorno sanitario donde la sostenibilidad es un desafío constante, disponer de datos robustos en esta línea permitiría identificar qué pacientes obtienen mayor beneficio y orientar las decisiones hacia aquellas opciones que aportan más valor clínico.
La colaboración entre sociedades científicas, autoridades reguladoras y gestores sanitarios resulta esencial para acelerar el acceso a la innovación y garantizar la equidad. La experiencia del Proyecto PrInCIS demuestra que la investigación clínica independiente, coordinada y con vocación de servicio público puede convertirse en un aliado clave del sistema.
Desde Sogug seguiremos trabajando con las autoridades para facilitar la incorporación de las nuevas terapias, evaluando su impacto real en el día a día en la práctica clínica y generando evidencia. Asimismo, nuestro firme compromiso es impulsar una investigación colaborativa y orientada al valor, con un objetivo claro: que cada paciente reciba el mejor tratamiento posible en cada momento de su enfermedad.


