El momento decisivo – RCN.FM

Anuario iSanidad 2025
Florentino Pérez Raya, presidente del Consejo General de Enfermería de España (CGE)

La sanidad está inmersa en un periodo de reformas legales de gran calado que afectan a la enfermería. Tras años de promesas e inacción, el Ministerio de Sanidad ha acometido la tan necesaria reforma del Estatuto Marco.

Más allá de las reivindicaciones laborales, que todavía no cumplen con las peticiones enfermeras en temas como la jornada, las guardias o la jubilación anticipada, lo que sí parece inamovible es la ansiada reclasificación profesional que parece que, por fin, va a acabar con la injusticia de que las enfermeras estén encuadradas en un grupo distinto al de otros graduados en la escala de la Administración Pública.

Si finalmente se produce esa modificación, tal y como ha previsto Sanidad, se abrirían muchísimas puertas que la enfermera ahora tiene vetadas, como la dirección de centros de salud, a la vez que se reconocería la valía y capacidad de estas profesionales.

El siguiente paso sería la equiparación salarial al resto de profesionales de grado con cuatro años de formación. Entendemos que debe ser gradual pero, para acabar con la discriminación que sufren las enfermeras, la reclasificación profesional debe conllevar estar en el grupo profesional que nos corresponde y tener un salario acorde a dicha titulación.

El siguiente paso sería la equiparación salarial al resto de profesionales de grado con cuatro años de formación

También están muy avanzados los trabajos de reforma de la conocida como Ley del Medicamento, con la promesa de incluir a las enfermeras como profesionales con plena capacidad para prescribir medicamentos en el marco de sus competencias —una de nuestras reivindicaciones históricas— con la que, finalmente, se reconocería la prescripción enfermera en todos los sentidos.

Ahora realizamos la indicación de forma autónoma, para los medicamentos no sujetos a prescripción médica y los productos sanitarios; y colaborativa, para los medicamentos sujetos. Por experiencia y formación se debe incrementar la prescripción autónoma, dando agilidad a la atención sanitaria y las necesidades de la población, y proporcionando seguridad jurídica a las enfermeras que realizan la prescripción.

Sobre la mesa del debate político también se encuentra la ley de ratios, para intentar paliar la grave escasez de enfermeras que sufre nuestro país. La clave del número de enfermeras por paciente es ajustarlo a las necesidades de cuidados de los pacientes.

Está demostrado, con estudios nacionales e internacionales, que si se mantienen ratios adecuados de enfermera por paciente disminuyen la morbilidad, los efectos adversos y la mortalidad de los pacientes atendidos. Unas ratios que se apoyarán en el Marco Estratégico para los Cuidados de Enfermería que está poniendo en marcha el Ministerio de Sanidad.

La clave del número de enfermeras por paciente es ajustarlo a las necesidades de cuidados de los pacientes

Sin embargo, muchos de esos cambios tan necesarios para nuestra sanidad, la sociedad y las propias enfermeras han de pasar o ya están en sede parlamentaria. Con un Gobierno de coalición, donde parte de los apoyos se van perdiendo por el camino, se hace necesario implicar a todas las fuerzas políticas para que las reformas, tras todo el esfuerzo negociador, por fin vean la luz.

Por ello, en 2025 hemos iniciado una ronda de contactos con los diferentes partidos políticos. Ya nos hemos reunido con el Partido Popular (PP) y con Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). Antes de que se produzca un hipotético cambio de Gobierno, es preciso culminar las reformas en las que se trabaja desde hace años. Pero para ello es preciso la unión de todos. Todos tenemos claros nuestros retos, y o vamos juntos o no lograremos nada.

En 2026, continuaremos con estas reuniones para insistir en la necesidad de refrendar las modificaciones legislativas que reflejarán las competencias actuales de las enfermeras y el impacto positivo que esto implica para el sistema sanitario. El partido o partidos que no apoyen estos cambios tan justos y razonables dejarían de lado a la profesión más numerosa de nuestro sistema sanitario.

Nos encontramos ante el momento decisivo para la profesión. Los responsables de sociedades científicas, sindicatos y universidades; del Consejo General de Enfermería y de los colegios provinciales; tenemos la responsabilidad de hacer llegar nuestras reivindicaciones allí donde estemos.

Sin olvidar que las enfermeras de base también deben demostrar el liderazgo de la profesión allí donde estén, ya sea en la asistencia, en la investigación o en la docencia. Sólo lo lograremos si la presión y la unión se demuestran en todos los frentes.

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