Equidad y humanización, grandes retos en la atención al cáncer: «No basta con tratar, hay que acompañar»

Pablo Malo Segura
La atención al paciente oncológico afronta una transformación profunda en el sistema sanitario. El modelo actual debe evolucionar hacia una atención más integral, equitativa y centrada en el paciente. Así lo han señalado Almudena Quintana, directora general de Asistencia Sanitaria de la Comunidad de Madrid, y Montserrat Hernández, directora general de Cuidados y Calidad del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam), en el marco de la campaña ‘28 días contra el cáncer’ impulsada desde iSanidad, que ha acogido distintas mesas de expertos bajo el título ‘La oncología según sus protagonistas. Conversando con asociaciones de pacientes, sociedades científicas, investigadores y consejerías’, organizadas con el apoyo de BMS, Daiichi Sankyo y GSK.

Atención integral y apoyo emocional, principales necesidades no cubiertas

En este sentido, ambas responsables pusieron el foco en las necesidades aún no cubiertas, que van más allá del tratamiento clínico y subrayaron la importancia de acompañar a los pacientes. Así, Hernández subrayó que los pacientes demandan un enfoque más amplio: «Nos piden que la atención no solo se base en la asistencia sanitaria, sino que sea más integral, más humanizada y que tenga en cuenta las necesidades de los pacientes y de sus familias a lo largo de todo el proceso».

Entre esas carencias, destacó especialmente el apoyo emocional y social, así como la necesidad de mejorar la coordinación entre niveles asistenciales. «Tenemos que evitar duplicidades, repetir pruebas o citas innecesarias», explicó, al tiempo que defendió un abordaje integral desde el diagnóstico hasta la reincorporación a la vida laboral y familiar.

En la misma línea, Quintana incidió en la importancia de entender el proceso oncológico como un continuo. «Empieza en el cribado y acaba en un largo superviviente que necesita continuidad asistencial», señaló, subrayando la importancia de escuchar al paciente e incorporar su experiencia en los modelos asistenciales.

La equidad, el gran desafío para garantizar el acceso al diagnóstico y tratamiento

Más allá de las necesidades concretas, el gran consenso de la mesa se situó en torno a un concepto clave: la equidad. Para Quintana, este es el principal reto del sistema sanitario en el ámbito oncológico. «La innovación va a llegar, nos arrastra como un tsunami, pero lo importante es que seamos capaces de dársela a los pacientes en todo momento y cualquier lugar», afirmó. Así, resaltó que el desafío no es tanto incorporar nuevas terapias, sino garantizar que todos los pacientes puedan acceder a ellas en igualdad de condiciones, independientemente de su lugar de residencia.

Hernández coincidió plenamente en este diagnóstico y añadió que, en territorios como Castilla-La Mancha, con dispersión geográfica y menor densidad de población, este reto es aún mayor. «Tenemos que partir de la equidad y garantizar una atención integral basada en ella», explicó, destacando que todas las estrategias sanitarias deben construirse sobre ese principio. Ambas responsables señalaron que esta equidad debe abordarse tanto a nivel interno de cada comunidad como entre territorios, mediante modelos de colaboración y trabajo en red que permitan compartir recursos y conocimiento.

Prevención e incorporación de la innovación

Junto a la equidad, la prevención y el diagnóstico precoz se identificaron como pilares fundamentales. Las dos directoras coincidieron en la necesidad de reforzar los programas de cribado, pero también de avanzar en la promoción de hábitos saludables y en el empoderamiento del paciente.

«Los estilos de vida influyen mucho en la aparición de enfermedades, por lo que tenemos que fomentar el autocuidado y la prevención», apuntó Hernández. En esta línea, Quintana insistió en la importancia de implicar a la ciudadanía: «Tenemos que hacer a los pacientes partícipes de su propia salud».

En cuanto a la innovación, ambas coincidieron en lanzar un mensaje de tranquilidad: su incorporación es inevitable. Sin embargo, advirtieron de que el verdadero reto reside en su implementación organizada y equitativa. «El limitante está en la negociación del precio a nivel nacional, pero una vez que se aprueba, hay que incorporarlo de forma inmediata», explicó Quintana.

En este contexto, las comunidades autónomas desempeñan un papel clave en la preparación de los sistemas sanitarios para la llegada de nuevos tratamientos. Según explicaron, el trabajo previo de planificación, coordinación de protocolos y organización de recursos es fundamental para garantizar una rápida implantación.

Las dos responsables coincidieron en que el futuro de la atención oncológica pasa por combinar innovación, organización y humanización. Un modelo en el que no solo se trate la enfermedad, sino que se acompañe al paciente durante todo el proceso, atendiendo también a sus necesidades emocionales, sociales y vitales.

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