En entrevista con La Razón, el ministro de Economía, Gabriel Espinoza, delineó los principales desafíos que el Gobierno prevé encarar en 2027, con una agenda que apunta a consolidar la estabilidad macroeconómica mediante reformas monetarias, financieras, tributarias y energéticas.
Uno de los cambios centrales será la transición del Banco Central de Bolivia (BCB) hacia un régimen de metas de inflación. Según explicó, este proceso requerirá fortalecer la institucionalidad de la entidad y desarrollar capacidades técnicas.
A la par, consideró necesario modernizar el sistema financiero para hacerlo más ágil y ampliar el acceso al crédito, un aspecto que calificó como fundamental para impulsar la actividad económica.
Otro de los ejes será la reducción de la informalidad. Espinoza sostuvo que Bolivia mantiene un amplio margen para acceder a financiamiento, pero que esa posibilidad está limitada porque alrededor del 85% de la economía opera en la informalidad.
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Atribuyó esa situación al elevado costo de formalizarse y señaló que el objetivo para el próximo año será profundizar las medidas ya iniciadas para reducir ese porcentaje hasta entre el 78% y el 80%.
En materia de reformas, el ministro prevé que durante este año se apruebe la nueva Ley de Inversiones y una ley corta para el sector minero. Para 2027, dijo, el desafío será avanzar con el resto de las normas.
Respecto al sector energético, Espinoza planteó dejar atrás una visión centrada exclusivamente en los hidrocarburos y avanzar hacia una política integral de energía. Asimismo, sostuvo que Bolivia debe reducir su dependencia de los combustibles fósiles, que actualmente representan cerca del 70% de la matriz energética, mediante el desarrollo de fuentes alternativas.
