Fátima del Reino Iniesta
La creación de la especialidad de Enfermedades Infecciosas sigue pendiente pese al dictamen técnico favorable y a una hoja de ruta que, según la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc), parecía ya encarrilada. Fuentes del Ministerio de Sanidad consultadas por iSanidad han señalado que este plazo adicional de tres meses responde a la necesidad de terminar de recabar los informes preceptivos previstos en el real decreto.
En esta entrevista, el Dr. Javier Membrillo, presidente de la Seimc ha lamentado un retraso que atribuye a un proceso acumulado de casi cuatro años. Además, ha alertado del impacto sobre el relevo generacional y la equidad asistencial, y ha defendido que solo una especialidad vía MIR puede garantizar una atención homogénea y segura para los pacientes con infecciones complejas.
«Esto realmente no es un proceso de seis meses, es un proceso de casi cuatro años»
A la vista de que el procedimiento parecía ya encarrilado y con una hoja de ruta definida tras el paso por la Comisión de Recursos Humanos, ¿creen que el Ministerio ha reenfocado los pasos previstos para la creación de la especialidad?
Por una parte, estamos disgustados y le hemos transmitido nuestra decepción, o nuestro disgusto, al director general de Ordenación Profesional, porque esto realmente no es un proceso de seis meses, sino de casi cuatro años. El primer momento en el que desde la Seimc presentamos nuestra solicitud de creación de la especialidad fue en el verano de 2022. Fuimos la primera sociedad que presentó, tras la aprobación del real decreto, una solicitud de creación de especialidad.
Y vemos cómo, y estamos muy contentos por ello, los compañeros de Urgencias ya tienen plazas en el MIR de este año, un programa aprobado, unidades docentes y convalidaciones. Y a nosotros, durante estos años, se nos ha dejado a la espera.


Dicho lo cual, en el momento en el que estamos ahora, la verdad es que las sensaciones que hemos tenido son positivas. En primer lugar, hay que tener claro que esta ampliación de oficio de tres meses es una herramienta administrativa que solo se puede invocar una vez. Es decir, más allá del 14 de julio, el director general de Ordenación Profesional tiene que responder. Y lo segundo es que, según el real decreto en vigor, es él quien tiene que responder sí o no. Si no respondiese, la solicitud quedaría desestimada por silencio administrativo y no se podría volver a presentar antes de cinco años.
«Cada mes que pasa sin resolver esta situación vemos cómo se van perdiendo vocaciones»
Todos estos pasos, es decir, el informe de la Comisión de Recursos Humanos, el del Consejo Nacional de Especialidades y el del Ministerio de Universidades, son informes preceptivos que tiene que solicitar el director general de Ordenación Profesional para resolver él el expediente. Es él, y no otra persona, quien tiene que resolverlo. Las sensaciones que hemos tenido son muy positivas. Se nos ha garantizado que nuestro proceso se va a llevar próximamente a la Comisión de Recursos Humanos y que se va a cumplir, como no puede ser de otra forma, el plazo por parte de quien tiene la responsabilidad de hacerlo.
Hay que recordar que todos estos informes son preceptivos y que, además, en todas las entrevistas que hacemos periódicamente con los distintos actores de las comunidades autónomas, las impresiones son muy positivas. Y, evidentemente, al final lo que tenemos que resolver es un dictamen técnico que han elaborado expertos de las diferentes comunidades autónomas y que es demoledor: deja claro que la única solución para la formación de los médicos que atienden a personas con infecciones complejas en España es una especialidad vía MIR, en igualdad de condiciones que todas las demás. Con lo cual, somos optimistas; solo que no sabemos si llegaremos a celebrar esto en nuestro Congreso Nacional, que se celebra del 28 al 30 de mayo en Bilbao, o si tendremos que dejar la celebración para las vacaciones de verano. Pero seguro que va a haber celebración.
«La mortalidad se reduce cuando te atiende un especialista en enfermedades infecciosas»
Después del dictamen favorable del Comité Técnico, ¿qué esperaba la Seimc que ocurriera en estos meses y qué es lo que no ha sucedido?
Esperábamos lo que el secretario de Estado, Javier Padilla, anunció en la reunión que tuvo con nuestra sociedad y a la que también convocó a la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) pero que decidieron unilateralmente no presentarse, a principios de diciembre. Esperábamos que, una vez realizado el trabajo técnico, el proceso legal fuese rápido y que tuviéramos una aprobación por parte de la Comisión de Recursos Humanos del Ministerio de Sanidad en el mismo mes de enero.
Podemos entender que haya diversas circunstancias: los problemas que ha habido en el examen MIR este año, los problemas con los trámites para conseguir que lleguen a tiempo los especialistas de Urgencias para incorporarse este año, o el relevo en la titularidad de la Dirección General de Ordenación Profesional.
«Necesitamos urgentemente empezar a solucionar esta situación»
Por eso insistimos en que estamos decepcionados. Dicho lo cual, al director general de Ordenación Profesional lo vemos muy consciente de la responsabilidad final que tiene en este proceso y de cuáles son los plazos legales, y somos muy optimistas. Estamos convencidos de que vamos a tener la resolución muy pronto.
Desde la sociedad científica, ¿les preocupa que este nuevo retraso desgaste o enfríe una reivindicación que parecía estar más cerca que nunca?
Nuestra reivindicación es cada vez más necesaria, y lo que hacemos cada año es calentarnos más. Cada mes que pasa sin resolver esta situación vemos cómo se van perdiendo vocaciones, como la del número cuatro del MIR. Le hemos contado su caso al director general de Ordenación Profesional: un número cuatro del MIR que quería dedicarse a enfermedades infecciosas, que de hecho estuvo entrevistándose con jefes de servicio de enfermedades infecciosas y que, cuando le explicaron la formación que se le ofrecía en España, se negó a aceptarla y optó por otra especialidad.
Y cada mes que pasa se jubilan compañeros relevantes, pioneros de la infectología en España durante los años 80 y 90, sin recambio. Vemos cómo en la mayor parte de las comunidades autónomas no tenemos plazas diferenciadas en las ofertas públicas de empleo y, aun en aquellas en las que sí las hay, los especialistas tienen que prepararse por su cuenta porque han hecho una especialidad MIR que no les ha formado para ese trabajo.
«La única solución para formar a los médicos que atienden infecciones complejas es una especialidad vía MIR»
Las dificultades que tenemos, y que sufrimos, yo creo que las conocen todos los jefes de servicio cuando tienen que cubrir una baja, una sustitución o un contrato nuevo en cualquier servicio de enfermedades infecciosas y se encuentran con residentes que no pueden acreditar que se han formado en todos los campos en los que van a trabajar. Y eso es un drama para la sociedad española y para los pacientes, cuya vida está en peligro día a día con esta inequidad.
La Seimc ha defendido que no reconocer la especialidad va «en contra de los pacientes». ¿En qué se traduce eso, en la práctica asistencial diaria?
Esto se traduce en que, si voy un viernes por la noche, no sé si quien me va a atender está formado o no. Porque no tiene un título que garantice que esa persona está formada en el ámbito de las infecciones graves. Tenemos más de una decena de estudios observacionales en los que se demuestra que la mortalidad se reduce cuando te atiende un especialista en enfermedades infecciosas frente a un especialista en medicina interna.
En España hay hospitales que tienen servicios de enfermedades infecciosas, hospitales que tienen guardias de enfermedades infecciosas y hospitales que tienen a un médico que se ha formado en medicina interna y que dice que le gustan las infecciosas, como recordaba yo hace poco en una entrevista. Entonces, de verdad, que alguien diga «me gustan las enfermedades infecciosas», «he leído mucho», «he ido a muchos cursos por las tardes»… ¿garantiza a los pacientes que se cumplen los criterios de esos estudios en los que la mortalidad disminuye? Nos parece que no. Entonces, se crea una inequidad en la que uno, según el hospital que le toque, va a tener una atención de calidad o no.
«Fuimos la primera sociedad que presentó, tras la aprobación del real decreto, una solicitud de creación de especialidad»
Y esto creemos que, además, discrimina a nuestros pacientes, discrimina a los pacientes con infecciones de transmisión sexual y a las personas que viven con VIH. Sería impensable que a un paciente con insuficiencia renal terminal en diálisis le atendiera un médico de otra especialidad al que le gusta mucho el riñón, o que te operase del corazón un cirujano general al que le gustan mucho los corazones, que ha hecho muchos cursos de corazones y ha estudiado muchos corazones. Todos tenemos la garantía de que, si algún día tenemos que someternos a una cirugía cardiovascular, nos va a atender un cirujano cardíaco o un especialista en cirugía cardíaca.
Y eso es lo que nos falta a día de hoy en España. Necesitamos urgentemente empezar a solucionarlo, porque estamos a la cola del mundo civilizado y solos en Europa en esta situación.


