Anuario iSanidad 2025
Nieves Sebastián Mongares
En el abordaje de la obesidad, la cirugía bariátrica y metabólica se ha convertido en una herramienta terapéutica clave para el abordaje de la obesidad severa y de sus comorbilidades asociadas. El doctor Karim Muffak Granero, coordinador de la Unidad de Cirugía Bariátrica del HLA Hospital Universitario Inmaculada de Granada, analiza en esta entrevista con el apoyo del Grupo Hospitalario HLA, las indicaciones actuales de la cirugía, la evolución técnica y tecnológica de estos procedimientos, el valor del abordaje multidisciplinar y los retos presentes y futuros en el tratamiento integral de la obesidad desde una perspectiva clínica y asistencial.
Actualmente, ¿en qué casos de obesidad está indicada la cirugía bariátrica? ¿Qué consideraciones se trasladan a los pacientes que se plantean recibir este procedimiento?
En la actualidad indicamos cirugía bariátrica en todos aquellos pacientes con un IMC > 35 que presentan alguna comorbilidad relevante —diabetes, dislipemia, hipertensión arterial, apnea del sueño, enfermedad cardiovascular, hígado graso, entre otras— y que no han conseguido una pérdida de peso mantenida con otros procedimientos menos invasivos. También está indicada en pacientes con IMC>40, independientemente de las comorbilidades, por el alto riesgo para la salud que supone la obesidad tipo III.
Además, hoy ya consideramos el IMC>30 (obesidad tipo I) como posible indicación de cirugía cuando el paciente presenta comorbilidades físicas o psíquicas graves y los métodos no quirúrgicos no han sido efectivos. A todos los pacientes les trasladamos una idea clave: la cirugía no es una solución mágica, sino una herramienta muy potente dentro de un tratamiento integral. Requiere compromiso a largo plazo con los cambios de estilo de vida, seguimiento médico y adherencia a las recomendaciones nutricionales y psicológicas.
«Hoy ya consideramos el IMC>30 (obesidad tipo I) como posible indicación de cirugía cuando el paciente presenta comorbilidades físicas o psíquicas graves y los métodos no quirúrgicos no han sido efectivos»
¿Qué importancia tiene la cirugía bariátrica en el abordaje de la obesidad y cómo se trabaja desde la unidad del HLA Hospital Universitario Inmaculada de Granada durante todo el proceso, desde la primera consulta hasta el seguimiento postoperatorio?
La cirugía bariátrica es, a día de hoy, el método más eficaz y con mejores resultados a largo plazo para el tratamiento de la obesidad y de sus comorbilidades asociadas. No solo permite lograr una pérdida de peso significativa y sostenida, sino que mejora e incluso puede lograr la remisión de enfermedades graves como la diabetes tipo 2, la hipertensión, la apnea del sueño y otras patologías cardiovasculares, reduciendo la mortalidad y mejorando de forma notable la calidad de vida. En pacientes con obesidad severa (IMC>35 kg/m²), los tratamientos no quirúrgicos suelen ser poco eficaces a largo plazo, por lo que la cirugía se convierte en un pilar fundamental dentro de su estrategia terapéutica.


La Unidad de Cirugía Bariátrica de HLA Inmaculada – KCLINIK trabaja con un equipo multidisciplinar que acompaña al paciente desde la primera consulta hasta el seguimiento a largo plazo. En la primera consulta y evaluación inicial el paciente es evaluado por un cirujano bariátrico y un endocrinólogo para confirmar la indicación y definir el procedimiento más adecuado, teniendo en cuenta el IMC, el historial médico y de peso, así como la presencia de comorbilidades.
En pacientes con obesidad severa, los tratamientos no quirúrgicos suelen ser poco eficaces a largo plazo, por lo que la cirugía se convierte en un pilar fundamental dentro de su estrategia terapéutica
Además, el paciente es valorado por otros especialistas clave. El nutricionista o dietista analiza los hábitos alimentarios e inicia la educación dietética preoperatoria, incluyendo una dieta específica que permita reducir peso, disminuir la grasa visceral y la grasa hepática, y con ello el riesgo quirúrgico. El psicólogo o psiquiatra valora la salud mental, la relación con la comida, las motivaciones para operarse y el apoyo social disponible, asegurando que el paciente esté preparado para los cambios a largo plazo.
Por protocolo realizamos un estudio exhaustivo neumológico, cardiológico, radiológico y endoscópico, dada la elevada carga de comorbilidades que suele acompañar a la obesidad. Se realizan análisis de sangre completos, ecografía abdominal, ecocardiografía, radiografía de tórax, espirometría para valorar la función pulmonar y endoscopia digestiva alta para estudiar esófago y estómago.
En la preparación preoperatoria se controlan de forma activa las comorbilidades como la diabetes o la hipertensión y se motiva al paciente a iniciar cambios en su estilo de vida, como la práctica regular de ejercicio físico y el abandono del tabaco. La cirugía bariátrica no es una urgencia y, por ello, determinamos el mejor momento para intervenir a cada paciente, asegurando una preparación preoperatoria individualizada y en las mejores condiciones posibles.
La cirugía se realiza mediante técnicas mínimamente invasivas, como la laparoscopia, lo que disminuye las complicaciones y acelera la recuperación. El tipo de técnica, como la manga gástrica o el bypass gástrico, se selecciona en función del perfil clínico y metabólico de cada paciente. El paciente permanece hospitalizado habitualmente entre 2 y 4 días, con monitorización estrecha. La dieta progresa de forma gradual, iniciando con líquidos claros y avanzando bajo supervisión del equipo médico.
El éxito no se limita al quirófano. En HLA Inmaculada – KCLINIK desarrollamos un seguimiento estructurado que incluye visitas periódicas con cirujano, endocrinólogo y nutricionista a los 10–14 días, tres y seis semanas, tres, seis y 12 meses y después, al menos, de forma anual, con un seguimiento mínimo de dos años.
Se realizan ajustes dietéticos con transición de dieta líquida a semisólida y sólida, asegurando un aporte adecuado de proteínas y previniendo déficits nutricionales. Se monitorizan las comorbilidades y la evolución ponderal y se ofrece soporte continuo, tanto psicológico como, en su caso, a través de grupos de apoyo, para ayudar al paciente a adaptarse a los cambios físicos y emocionales.
¿Qué aspectos se tienen en cuenta desde esta unidad para ofrecer a cada paciente un plan de tratamiento personalizado y ajustado a su caso?
La Unidad de Sobrepeso y Cirugía Bariátrica de HLA Inmaculada – KCLINIK se caracteriza por un modelo de asistencia integral y personalizada. El plan de tratamiento se diseña tras una evaluación exhaustiva por parte de un equipo multidisciplinar y se adapta a las necesidades específicas de cada paciente.
Realizamos un estudio completo del estado de salud, empezando por el IMC pero yendo mucho más allá del número, analizando en detalle las comorbilidades asociadas a la obesidad, como la diabetes tipo 2, la hipertensión, la apnea del sueño, los problemas articulares o las dislipemias, para conocer el impacto global en la salud del paciente.
Realizamos un estudio completo del estado de salud, empezando por el IMC pero yendo mucho más allá del número, analizando en detalle las comorbilidades asociadas a la obesidad
Revisamos los intentos previos de pérdida de peso, qué métodos se han utilizado y por qué han fracasado, así como la capacidad de adherencia del paciente a los cambios en el estilo de vida. Estudiamos la relación del paciente con la comida, sus motivaciones, expectativas, posibles trastornos de la conducta alimentaria y su red de apoyo.
Valoramos los hábitos alimentarios, el nivel de actividad física, el tabaquismo, el consumo de alcohol y otros factores que nos ayudan a diseñar un plan nutricional y de ejercicio realista y ajustado a su día a día. Escuchamos qué espera el paciente de la cirugía y de su proceso de cambio. La comunicación abierta es fundamental para alinear expectativas, explicar riesgos y beneficios y lograr un compromiso real con el tratamiento.
La comunicación abierta es fundamental para alinear expectativas, explicar riesgos y beneficios y lograr un compromiso real con el tratamiento
Cuando la cirugía es la opción indicada, el equipo decide de forma consensuada la técnica más adecuada, como la manga gástrica o el bypass gástrico, considerando el perfil metabólico, el grado de obesidad y otros factores como la presencia de reflujo gastroesofágico severo.
El plan personalizado siempre incluye un programa de seguimiento médico y nutricional de al menos 24 meses, y a menudo indefinido, con ajustes periódicos en función de la evolución e identificando precozmente posibles déficits nutricionales. Este enfoque integral y la toma de decisiones conjunta entre cirujanos, endocrinólogos, nutricionistas y psicólogos nos permite ofrecer un tratamiento que no solo actúa sobre el peso, sino sobre la salud física, mental y emocional de cada paciente.
¿Cómo diría que ha evolucionado la cirugía bariátrica, tanto a nivel técnico como tecnológico? ¿Cómo se realiza este procedimiento en la actualidad en el HLA Hospital Universitario Inmaculada de Granada?
La cirugía bariátrica ha experimentado una evolución muy significativa, pasando de grandes cirugías abiertas, con recuperaciones largas y mayor riesgo de complicaciones, a técnicas mínimamente invasivas, más seguras y con convalecencias mucho más rápidas. Esta evolución se ha sustentado en tres pilares principales.
El primero es el abordaje mínimamente invasivo mediante laparoscopia, que desde la década de los 90 ha supuesto un cambio de paradigma. A través de pequeñas incisiones se introducen una cámara de alta resolución e instrumental específico, lo que se traduce en menor dolor postoperatorio, cicatrices más pequeñas y mejor resultado estético, recuperaciones más rápidas y estancias hospitalarias más cortas, así como menor riesgo de infecciones y complicaciones de la herida quirúrgica.
La cirugía bariátrica ha experimentado una evolución muy significativa, pasando de grandes cirugías abiertas, con recuperaciones largas y mayor riesgo de complicaciones
El segundo pilar es la tecnología robótica. La incorporación de sistemas robóticos, como el sistema Da Vinci, representa la vanguardia actual y ofrece mayor precisión y control, con visión magnificada en 3D, mejor ergonomía para el cirujano en procedimientos complejos y ventajas especialmente en cirugías de revisión y en pacientes con obesidad extrema.
El tercer pilar es el desarrollo de nuevas técnicas. Con el tiempo se han perfeccionado y estandarizado procedimientos como la gastrectomía en manga y el bypass gástrico en Y de Roux. Han surgido, además, técnicas como el bypass gástrico de una anastomosis o la derivación biliopancreática con cruce duodenal, que han demostrado resultados muy relevantes en la resolución de comorbilidades metabólicas como la diabetes tipo 2.
En HLA Inmaculada – KCLINIK aplicamos estos avances y somos un referente en la provincia de Granada. Todas las intervenciones se realizan por laparoscopia, priorizando la seguridad y una recuperación más rápida. Contamos con infraestructura preparada para incorporar cirugía robótica en un futuro próximo, especialmente en casos seleccionados de mayor complejidad.
Realizamos las técnicas más contrastadas, como el bypass gástrico, el mini bypass o la gastrectomía en manga, seleccionando siempre la que mejor se adapta al perfil de cada paciente. Todo ello se enmarca en el trabajo de un equipo multidisciplinar altamente especializado, que realiza más de 100 intervenciones al año y ofrece un seguimiento integral desde la preparación hasta el postoperatorio a largo plazo.
¿Qué tipo de formación deben tener los profesionales que se especialicen en este tipo de intervenciones?
La especialización en cirugía bariátrica exige una formación rigurosa, prolongada y un compromiso claro con la actualización continua. En el caso del cirujano, implica formación MIR en Cirugía General y del Aparato Digestivo, entrenamiento específico en cirugía laparoscópica avanzada, rotaciones o estancias formativas en unidades de referencia en cirugía bariátrica y participación en programas acreditados, cursos y congresos nacionales e internacionales sobre obesidad y cirugía metabólica.
La especialización en cirugía bariátrica exige una formación rigurosa, prolongada y un compromiso claro con la actualización continua
Pero la cirugía bariátrica no es solo del cirujano y requiere un equipo con formación específica en obesidad. Son necesarios endocrinólogos expertos en metabolismo y en el manejo médico de la obesidad y la diabetes, nutricionistas o dietistas con experiencia en cirugía bariátrica y en educación nutricional a largo plazo, psicólogos o psiquiatras familiarizados con trastornos de la conducta alimentaria, manejo del cambio de hábitos y acompañamiento emocional, así como personal de enfermería, anestesia y otros profesionales formados en el cuidado perioperatorio del paciente obeso. En resumen, es imprescindible un alto nivel de especialización técnica y, al mismo tiempo, una visión integral del paciente.
Más allá de la parte clínica y técnica, ¿qué aspectos han de tenerse en cuenta desde el plano psicológico y emocional a la hora de atender a los pacientes que pasan por esta unidad? ¿Qué importancia tiene la relación médico-paciente y cómo debe ser?
Más allá de los aspectos puramente clínicos y técnicos, el plano psicológico y emocional es absolutamente fundamental en el tratamiento de la obesidad y en la cirugía bariátrica. La obesidad no es solo una enfermedad física, sino que suele ir acompañada de una enorme carga emocional y psicológica.
En una unidad de sobrepeso y cirugía bariátrica debemos considerar aspectos como el estigma y la discriminación, ya que muchos pacientes han sufrido estigma social y personal desde edades tempranas, y es imprescindible ofrecer un entorno seguro, respetuoso y libre de juicios. También es necesario explorar la motivación y las expectativas del paciente, ayudándole a fijar metas alcanzables y a comprender que la cirugía es una herramienta muy potente, pero no un atajo sin esfuerzo.
Es frecuente encontrar antecedentes de trastornos de la conducta alimentaria, como el trastorno por atracón o el picoteo nocturno, que deben ser identificados y abordados porque pueden condicionar la evolución tras la cirugía. La pérdida de peso rápida y masiva implica cambios drásticos en la imagen corporal que, incluso cuando son positivos, pueden generar dificultades de adaptación.
Para muchos pacientes la comida ha sido durante años un mecanismo de afrontamiento, por lo que es fundamental enseñar estrategias alternativas de gestión emocional. Además, el entorno social y familiar también cambia y el apoyo de la familia y del círculo cercano es clave.
La relación médico-paciente en cirugía bariátrica es una relación de largo recorrido que se prolonga durante años y debe basarse en la empatía y el respeto, en una comunicación clara y honesta, en un rol educativo y de empoderamiento del paciente, en la accesibilidad y el soporte continuado y en el respeto a la autonomía del paciente. En definitiva, en la unidad de HLA Inmaculada – KCLINIK no solo operamos un estómago: acompañamos a una persona en un cambio profundo de vida, cuidando su salud física y también su salud mental y emocional.
¿Cuáles diría que son los desafíos y perspectivas de futuro en cuanto a la cirugía bariátrica, también teniendo en cuenta el incremento de casos de obesidad que se están registrando?
Para HLA Inmaculada – KCLINIK, los grandes desafíos ante el crecimiento de la obesidad pasan por aumentar la capacidad de respuesta, garantizar la accesibilidad y mantener la excelencia asistencial, mientras se avanza en innovación tecnológica y en una medicina cada vez más personalizada.
La obesidad es una auténtica epidemia y atender una demanda creciente obliga a optimizar recursos, circuitos y tiempos de espera. Cada vez tratamos más pacientes con obesidad severa o superobesidad y con múltiples comorbilidades, lo que exige un equipo multidisciplinar muy coordinado y protocolos clínicos actualizados de forma constante. Otro reto importante es la adherencia al seguimiento a largo plazo, ya que la cirugía funciona en el tiempo si el seguimiento se mantiene. Además, la irrupción de nuevos tratamientos farmacológicos muy eficaces para la pérdida de peso plantea el reto de definir el papel de la cirugía frente a estos tratamientos, estableciendo criterios claros y complementarios.
En cuanto a las perspectivas de futuro, veremos una mayor implementación de la cirugía robótica en casos complejos, seguiremos consolidando la laparoscopia como estándar y reforzando nuestro papel como unidad de cirugía metabólica centrada no solo en el peso, sino en la remisión de comorbilidades como la diabetes tipo 2.
El futuro pasa también por tratamientos cada vez más personalizados y por la digitalización, utilizando mejor los datos, la telemedicina, las aplicaciones de seguimiento y las herramientas digitales para mejorar la comunicación y la adherencia. Más allá del quirófano, una parte esencial del futuro será la prevención y la educación, liderando iniciativas de sensibilización y educación en hábitos saludables para abordar la obesidad desde su raíz y no solo cuando ya es severa.


