La cirugía de cataratas rehabilita la visión y corrige la refracción mediante la lente intraocular adecuada

Anuario iSanidad 2025
Nieves Sebastián Mongares
Las cataratas se definen como una pérdida de transparencia en el cristalino, que, en función del grado de opacidad que presenten, impactan de una manera u otra en la calidad de vida de aquellos que las padecen. Actualmente, la cirugía es la única opción de tratamiento, en la cual se sustituye la lente natural del ojo por una lente intraocular artificial que permite recuperar una visión nítida. Este tipo de intervenciones han evolucionado sustancialmente, derivando en diferentes opciones que, como explica el Dr. Emeterio Orduña, director médico en Miranza IBO y Miranza Passeig Mallorca, se adaptan a las circunstancias de cada paciente.

¿Qué motiva la aparición de cataratas y ante qué síntomas el profesional sanitario debe sospechar de las mismas?
La causa más común para la aparición de cataratas es el envejecimiento. Otras causas y factores que pueden contribuir a la aparición de cataratas incluyen el traumatismo o lesión ocular, enfermedades como la diabetes, cirugías oculares previas de otras condiciones, el uso prolongado de ciertos medicamentos, como los corticosteroides (tomados oralmente o como gotas), la exposición excesiva a la radiación ultravioleta (UV) de la luz solar, antecedentes familiares de cataratas y fumar.

¿Cómo impactan en el día a día de aquellos que las padecen?
Las cataratas afectan significativamente la calidad de vida y las actividades cotidianas debido al deterioro de la visión. Dependiendo del grado de opacidad pueden dificultar tareas habituales como la conducción, la lectura, tener sensación de visión borrosa, falta de luz, reconocer el rostro de las personas, aumenta el riesgo de caídas y cambios frecuentes en la graduación de las gafas.

Las cataratas afectan significativamente la calidad de vida y las actividades cotidianas debido al deterioro de la visión

¿Cómo definiría la evolución del abordaje de las cataratas?
Simplemente espectacular. Con la aparición de la facoemulsificación y el implante de lente intraocular, la cirugía de cataratas ha pasado de ser una cirugía de alto riesgo a mediados del siglo pasado, a ser una cirugía ambulatoria con muy baja tasa de complicaciones (menos del 1%) y obtener una rehabilitación visual completa desde la década de los 90.

¿Influye la detección precoz en su manejo?
Por supuesto, determina el momento óptimo para la cirugía, que actualmente se realiza cuando la alteración visual que provocan altera la vida cotidiana del paciente.

¿Cómo ha avanzado el diseño de las lentes destinadas a este fin y cómo repercuten en las personas a las que se les implantan?
La cirugía de la catarata consigue, además de la rehabilitación visual, la corrección de la refracción previa del paciente, mediante el implante de la lente intraocular adecuada para cada persona, desde lentes monofocales que corrigen solo la visión de lejos, hasta lentes intraoculares que pueden permitir una visión excelente en todas las distancias, como las lentes difractivas o refractivas trifocales y de rango extendido, que eliminan el uso de gafas o lentillas a todas las distancias.

La cirugía de la catarata consigue, además de la rehabilitación visual, la corrección de la refracción previa del paciente, mediante el implante de la lente intraocular adecuada para cada persona

¿Cómo se estudia cada caso para seleccionar el tipo de intervención más adecuada en cada caso?
Requiere una exploración ocular completa, ya que es una cirugía de alta exigencia que no puede fallar y tenemos que ofrecer la opción más adecuada a cada paciente, según su profesión y que le permita mejorar su calidad de vida de forma óptima. Por ello realizamos en todos los casos agudeza visual y refracción lejos y cerca, biomicroscopia ocular que permita ver todas las estructuras oculares y valorar su estado, exploración completa del fondo de ojo con retinografía de campo amplio y OCT macular, topografía de la córnea, microscopia endotelial y cálculo de la potencia y tipo de lente intraocular mediante biometría óptica. Además, deberemos tener en cuenta las expectativas del paciente, su profesión y sus actividades deportivas y aficiones.

¿Qué diferencias hay entre la cirugía convencional con lentes monofocales o intraoculares premium o multifocales?
A la hora de recomendar un tipo de lente intraocular, tenemos muy en cuenta el estilo de vida y las necesidades visuales de cada paciente. Por ejemplo, si la persona busca principalmente una visión óptima de lejos y no le importa utilizar gafas para leer, la opción más habitual suele ser una lente monofocal estándar, que fija un único punto focal para la visión lejana.

A la hora de recomendar un tipo de lente intraocular, tenemos muy en cuenta el estilo de vida y las necesidades visuales de cada paciente

En cambio, cuando el paciente desea reducir al máximo su dependencia de las gafas, tanto para lejos como para distancias intermedias y cercanas, se pueden considerar lentes de rango extendido o trifocales. Estas permiten una mayor independencia visual, aunque es importante advertir que pueden asociarse a efectos secundarios como halos nocturnos.

En los casos en los que existe un astigmatismo significativo, la recomendación suele ser una lente tórica, ya que permite corregir simultáneamente el astigmatismo y la catarata. Por último, si el paciente presenta otras patologías oculares, como por ejemplo una degeneración macular, generalmente se opta por lentes monofocales, ya que las lentes multifocales podrían empeorar los síntomas y provocar una mayor reducción de la calidad visual.

Con todo lo anterior, ¿cuáles diría que son los desafíos pendientes en el abordaje y cirugía de las cataratas?
Primeramente, la mejora de las lentes intraoculares, llegando a conseguir una lente o dispositivo que restaure la acomodación de forma más fisiológica. En segundo lugar, eliminar la opacificación de las cápsulas del cristalino, consiguiendo total transparencia. Y, por último, aunque la facoemulsificación ha logrado un alto grado de eficiencia, puede ser mejorada su precisión quirúrgica con láseres más efectivos que los actuales, que no han logrado demostrar categóricamente una mejora manifiesta de la técnica.

Pero sin duda, el mayor desafío de salud pública a nivel mundial es la accesibilidad, ya que la catarata continúa siendo la principal causa de ceguera global. El reto es reducir la lista de espera y facilitar la cirugía a millones de personas en países con recursos limitados, donde a menudo la cirugía se realiza en un estadio muy tardío y en condiciones muy precarias que aumentan el riesgo y la incidencia de complicaciones.

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