Nieves Sebastián Mongares
La suplementación oral juega un papel fundamental como complemento al skincare médico. En función del procedimiento que se vaya a realizar, hay activos concretos que pueden ayudar a mantener los resultados. La Dra. Soledad Lagüens, especialista en Medicina Estética y vocal de la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME) resalta que “la importancia de los mismos radica en potenciar los resultados del tratamiento”. “Hay que tener en cuenta que muchos suplementos orales tienen evidencia científica y está respaldada por numerosas investigaciones muy recientes”, agrega.
Al abordar la manera en que influye esta suplementación tanto de manera previa a los procedimientos como a posteriori, la Dra. Lagüens remarca que “aporta al organismo los precursores necesarios para favorecer el proceso de reparación que necesitará el tejido después de ser tratado con las diferentes técnicas”. Esto, según resalta, “acorta los tiempos de curación y mejora la calidad del tejido resultante”.
Suplementación individualizada por perfil y procedimiento
No obstante, no todos los suplementos orales son valiosos ni tampoco en todos los casos. Durante los últimos años, algunos de ellos han ido acumulando un nivel mayor de evidencia. Aquí, la Dra. Lagüens explica que “los suplementos con mayor evidencia en medicina estética incluyen principalmente colágeno hidrolizado, vitamina C y astaxantina como antioxidante; estos pueden mejorar parámetros cutáneos como hidratación, densidad dérmica o arrugas, según lo observado en ensayos clínicos controlados”. Asimismo señala que a día de hoy “también se emplean otros antioxidantes como el resveratrol o la N-acetilcisteína, zinc y omega-3 por su papel en el estrés oxidativo, la inflamación y la reparación tisular”.
La especialista remarca que la indicación de estos suplementos debe individualizarse en función del perfil de cada paciente atendiendo a diferentes aspectos. Por ejemplo, para el envejecimiento cutáneo y la pérdida de densidad se recomienda el colágeno hidrolizado; para el fotoenvejecimiento y estrés oxidativo la vitamina C y los antioxidantes; para la deshidratación dérmica o tratamientos con relleno, el ácido hialurónico y, por último, para la inflamación cutánea o el acné, el zinc y el omega-3.


Durante todo este proceso, la Dra. Lagüens pone de relieve que “la comunicación con el paciente debe centrarse en el concepto de preparación biológica del tejido, explicando que los resultados dependen tanto del procedimiento como de la capacidad regenerativa individual”. En este sentido, para cada procedimiento estético existen indicaciones sobre qué suplementos utilizar en función de los mecanismos biológicos de cada procedimiento.
La Dra. Lagüens remarca la importancia de la comunicación médico-paciente para explicar qué suplementos usar en función de los mecanismos biológicos de cada procedimiento
Así, en el caso de la neuromodulación, se aconseja el uso de zinc y magnesio para el control de hematomas y el soporte neuromuscular. Al administrar ácido hialurónico en los procedimientos, el objetivo de la suplementación es la optimización de la matriz extracelular e hidratación dérmica, por lo que se recomienda el uso de vitamina C, colágeno hidrolizado y zinc, actuando este último como reparador tisular.
Cuando se opta por estimuladores de colágeno, la suplementación debe orientarse al soporte de la neocolagénesis mediante la administración de vitamina C, colágeno hidrolizado y aminoácidos clave implicados en su síntesis —presentes en los mismos—, así como de micronutrientes como zinc, cobre y selenio, que actúan como cofactores esenciales en este proceso. Por último, al usar dispositivos de energía el objetivo es apoyar la reparación tisular y el control del estrés oxidativo, para lo que se aboga por el uso de vitamina C, astaxantina, ácidos grasos omega 3 y N-acetilcisteína.
Importancia de la continuidad en la suplementación
La Dra. Lagüens explica que “los procedimientos estéticos no detienen el envejecimiento, sino que modifican temporalmente una estructura o función del tejido”. Así, puntualiza que a pesar de una persona opte por alguna de las intervenciones mencionadas, “la piel sigue sometida a inflamación crónica de bajo grado, estrés oxidativo, degradación de colágeno, glicación y cambios hormonales”.
Por ello, para la experta, hay un concepto clave al hablar de suplementación del que, bajo su punto de vista, los pacientes no terminan de ser conscientes: la continuidad. “Por este motivo, la comunicación médico-paciente debería centrarse en explicar que los tratamientos estéticos funcionan mejor cuando se integran dentro de un enfoque más amplio que incluya una nutrición adecuada, control del estrés oxidativo, fotoprotección, hábitos de vida saludables y suplementación dirigida”, explica la Dra. Lagüens. En definitiva, la doctora cree que es clave trasladar a los pacientes que el procedimiento estético es sólo “una intervención puntual dentro de un proceso continuo de mantenimiento del tejido”.
La continuidad en la suplementación, sumada a unos buenos hábitos en alimentación, ejercicio físico, sueño y control del estrés potencia los resultados de los procedimientos de medicina estética
Hábitos saludables y medicina integrativa
En todo este proceso, la suplementación es muy relevante, pero como apunta la doctora, en un contexto de medicina integrativa, debe formar parte de un conjunto de hábitos saludables que ayuden a mantener la piel en sus mejores condiciones. Entre ellos, la especialista resalta que es crucial seguir una alimentación antiinflamatoria, dado que la mayoría de problemas cutáneos modernos como pueden ser el acné, la rosácea, el envejecimiento prematuro o la dermatitis están asociados a una inflamación crónica de bajo grado. “Para disminuir esta inflamación de bajo grado, lo ideal es evitar el azúcar añadido, los alimentos ultraprocesados, las harinas refinadas, el consumo de tóxicos como alcohol y tabaco, y los aceites refinados industriales”, expone la Dra. Lagüens.
Asimismo, la vocal de la SEME pone de relieve la importancia de mantener una hidratación real con suficiente agua, pero también mediante el consumo de alimentos ricos en la misma, como frutas y verduras, apostando además por el uso de sales minerales cuando se hace deporte de alta intensidad.
Precisamente, la especialista alude a la actividad física regular como vehículo para mejorar la circulación, la oxigenación de los tejidos, la sensibilidad a la insulina, el control del estrés y, también, la inflamación de bajo grado. “Lo ideal es realizar ejercicio aeróbico moderado y, principalmente, entrenamiento de fuerza”, detalla la Dra. Lagüens.
A esto se suma la importancia de conseguir un sueño reparador. “Durante el sueño profundo se repara nuestro ADN, se favorece la síntesis de colágeno y se produce hormona del crecimiento; en definitiva, es imprescindible para levantarse con una piel de mejor aspecto”.
Una correcta rutina cosmética y procedimientos periódicos ayudan a mantener los resultados de las intervenciones al proporcionar una bioestimulación continua de la piel
Por último, la doctora señala que otro factor importante es el control del estrés. “El estrés crónico o vivir en modo alerta constante, produce elevación del cortisol, que en la piel degrada el colágeno, aumenta la inflamación y empeora las dermatitis como la rosácea y el acné”, explica la Dra. Lagüens. Para controlarlo, apunta, “podemos ayudarnos de técnicas como respiraciones profundas periódicas durante el trabajo, meditación, ejercicio físico o contacto con la naturaleza”.
Todos estos puntos son de gran relevancia y a ellos debe añadirse una rutina cosmética que contribuya a mantener una piel saludable mediante una limpieza suave, una hidratación adecuada, el uso de antioxidantes tópicos, fotoprotección diaria y la aplicación de activos que estimulen la renovación celular como los retinoides o determinados ácidos. “Sin esta base, los tratamientos clínicos pierden gran parte de su efecto”, determina.
Por otra parte, existen opciones que ayudan a que la piel esté en las mejores condiciones, tanto a nivel de salud como de aspecto. “Los tratamientos periódicos como peelings suaves o microneedling ayudan a mantener los resultados ya que proporcionan una bioestimulación continua de la piel; recordemos que se pierde un 1-2% de colágeno dérmico anual y por ello recomendamos estimularlo”, expresa la vocal de la SEME.
Obtener los mejores resultados posibles será posible gracias al compendio de todos los elementos mencionados. Y, en todo este proceso, la Dra. Lagüens concluye que “la evaluación profesional periódica es de especial relevancia ya que la piel cambia con la edad, las hormonas, el estilo de vida y el entorno”. “Por ello, es importante realizar revisiones regulares para ajustar tratamientos y cuidados”, asevera.


