El ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, afirmó este jueves que el Gobierno no aceptará un cogobierno con la Central Obrera Boliviana (COB) y ratificó que las atribuciones del Ejecutivo, como la emisión de decretos, las negociaciones con organismos internacionales y la definición de políticas sobre combustibles y pensiones, corresponden exclusivamente a la administración elegida en las urnas.
“No se va a cogobernar con nadie. Si alguna organización como la COB pretende gobernar de esa manera, tiene que someterse a las elecciones, ganar las elecciones y presentar un plan de trabajo”, aseguró a los medios de comunicación.
Lupo recordó que el Gobierno fue elegido democráticamente y, por tanto, tiene la responsabilidad de emitir normas, negociar con organismos internacionales y definir políticas relacionadas con las pensiones y los precios de los carburantes.
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De ese modo, insistió en que el objetivo de las conversaciones con la COB es alcanzar la pacificación y no establecer un esquema de cogobierno.
Asimismo, señaló que una condición fundamental para la continuidad del diálogo es el levantamiento de los bloqueos.
“Una condición fundamental para establecer una mesa de diálogo es la pacificación del país, lo que implica el desbloqueo inmediato para que esta ciudad y este departamento puedan empezar a trabajar normalmente”, afirmó.
El ministro recordó que la mesa de diálogo instalada con la COB ingresó en un cuarto intermedio y aclaró que el Ejecutivo solo abordará demandas que no vulneren las leyes, la Constitución ni la separación de poderes.
También afirmó que el abastecimiento de combustibles, alimentos, medicamentos y oxígeno no puede convertirse en un mecanismo de presión.
“El abastecimiento de combustible, de alimentos, de medicinas, de oxígeno y de todo lo que necesita la población no puede seguir siendo una forma de extorsión en un departamento donde vivimos dos millones de personas”, añadió.
La crisis, por casi 50 días de bloqueos, provocó en La Paz y El Alto, un conflicto que ocasionó severos daños económicos, afectó al turismo, interrumpió cadenas de valor y perjudicó el abastecimiento de productos esenciales en la sede de gobierno.
