Anuario iSanidad 2025
Dr. Pedro Gorrotxategi Gorrotxategi, presidente de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (Aepap)
Los estudios que ha realizado la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (Aepap) confirman que solo la cuarta parte de los residentes que finalizan la especialidad de pediatría dedican su actividad profesional a la atención primaria, cuando en el conjunto de los pediatras los profesionales de AP son el 60%.
Esa situación tiene sus causas y su porqué. Hay múltiples factores: peores condiciones económicas, problemas de conciliación… pero uno trascendental es la forma en la que se realiza la formación de residentes de pediatría en los hospitales. Hay un dicho clásico que indica que no se quiere aquello que no se conoce y los residentes de pediatría tienen un escaso conocimiento de la actividad propia del pediatra de atención primaria.


La rotación por AP es de tres meses, un 6,25% del tiempo de formación, con lo que no pueden valorar las actividades preventivas, de promoción de la salud y del contexto sociofamiliar que se realiza en la pediatría de AP, que son muy satisfactorias y logran unos importantes resultados en salud.


Además, se realiza un control de las enfermedades crónicas: asma, obesidad, déficit de atención, etcétera, así como un seguimiento del crecimiento y desarrollo infantil. Pero todo eso no lo pueden apreciar en tres meses, al ser la formación en un 94% hospitalaria.
Es en el hospital donde los residentes se encuentran apoyados, en su ambiente, y donde quieren seguir trabajando. La formación de pediatras tiene como finalidad surtir al Estado de profesionales para cubrir sus necesidades sanitarias y estas, en más del 60%, están en la pediatría de AP.
La formación de pediatras tiene como finalidad surtir al Estado de profesionales para cubrir sus necesidades sanitarias y estas, en más del 60%, están en la pediatría de AP
Así quedó fijado en el Marco Estratégico de Atención Primaria y Comunitaria (MEAPyC) del Ministerio de Sanidad, aprobado por todas las comunidades autónomas, que estableció proponer a la Comisión Nacional de la Especialidad de Pediatría (CNEP) la inclusión en el programa oficial de formación de una rotación obligatoria en AP de seis meses y la posibilidad de ampliarla hasta 12 meses. Eso sería un paso fundamental para el conocimiento de la atención primaria por parte de los residentes de pediatría.
Pero hay un problema añadido: la CNEP está casi exclusivamente integrada por pediatras hospitalarios y llevar a cabo estos cambios se estima que será difícil. Un segundo aspecto es que los residentes de pediatría disponen de un periodo de formación generalista de tres años y un cuarto año de formación específica en una subespecialidad pediátrica.
Los residentes de pediatría disponen de un periodo de formación generalista de tres años y un cuarto año de formación específica en una subespecialidad pediátrica
Habiendo la necesidad, que hay, de pediatras en atención primaria, sería lógico pensar que una buena parte de los residentes realizarían esa formación específica en AP. Este aspecto estaba implícito en el Marco Estratégico de Atención Primaria y Comunitaria, al recoger la posibilidad de que la formación en atención primaria se prolongara hasta 12 meses. Sin embargo, no se ha implementado, a pesar de que el MEAPyC se publicó en 2019.
La mayoría de residentes se forman en cuidados intensivos, neonatología, urgencias, cardiología, neurología, endocrinología… Todas esas subespecialidades son necesarias para la atención hospitalaria del niño grave o complejo, pero la mayoría de las patologías de los niños se atienden, controlan y resuelven en atención primaria.
Si quisiéramos ordenar la formación pediátrica para atender adecuadamente a la población infantil, el 60% de la formación específica de los residentes debería ser en atención primaria y, sucesivamente, un porcentaje menor en las siguientes subespecialidades hospitalarias, en función de las necesidades sanitarias.
Para atender adecuadamente a la población infantil, el 60 % de la formación específica de los residentes debería ser en atención primaria
Este cambio hay que realizarlo y, aunque nos encontremos con resistencias y obstáculos por parte de quienes quieren que los residentes continúen formándose en las subespecialidades hospitalarias, lo fundamental para mejorar la salud de los niños, niñas y adolescentes de nuestro país es que sean atendidos por pediatras que hayan tenido una formación específica en pediatría de AP durante su periodo de residencia pediátrica. Hay que ver qué ponemos en cada platillo de la balanza, la salud infantil u otros aspectos corporativos alejados de la misión social que tiene la formación pediátrica.


