“Se hace necesario un abordaje multisectorial para frenar la epidemia de tuberculosis que tanta morbimortalidad conlleva en nuestra sociedad”

Juan León García
La tuberculosis “no es una enfermedad del pasado”, a pesar de la sensación que pueda sobrevolar entre la población de los países desarrollados, como el nuestro. Así lo recuerdan desde el grupo de trabajo de Enfermedades Infecciosas de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc). Más aún teniendo en cuenta que la prevalencia de esta patología en España ha crecido en los últimos años, lo que hace aún más necesario “incluirla en el diagnóstico diferencial de pacientes con síntomas de tipo constitucional y respiratorio”, coinciden los tres autores de un documento elaborado como parte del ciclo APDay 2026.

“Los médicos de familia debemos estar alerta para realizar un diagnóstico precoz y manejo adecuado de estos pacientes”, alertan los Dres. Andrés Enrique Álvarez Hodel, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria en el Servicio de Urgencias del Hospital Medina del Campo (Valladolid); Irantzu Huarte Labiano, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria en el Servicio de Urgencias Extrahospitalarias de Navarra y Alejandra Pérez Pérez, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y en Medicina Preventiva y Salud Pública de la Subdirección de Salud Pública de Zaragoza.

Como garantes a la hora de cortar la cadena de transmisión, los especialistas inciden también en la investigación de contactos, que califican de “crucial” para identificar y tratar a las personas infectadas.

Lejos de avanzar hacia el objetivo de erradicación de tuberculosis establecido por la OMS, aumentan los casos de esta enfermedad. ¿Qué está ocurriendo? ¿Qué nuevos esquemas ha establecido la OMS?
Según el último informe publicado por la OMS, en 2024, el número estimado de personas que enfermaron de tuberculosis en todo el mundo disminuyó por primera vez desde la pandemia de Covid-19, revirtiendo los aumentos consecutivos registrados entre 2020 y 2023.

“A nivel mundial, la reducción neta de la tasa de incidencia de la tuberculosis entre 2015 y 2024 fue del 12,3%, muy lejos del objetivo de la OMS de reducirla en un 50% para 2025”

La tasa de incidencia de la tuberculosis (nuevos casos por cada 100 000 habitantes al año) también disminuyó, en un 1,7 % entre 2023 y 2024, y volvió al nivel de 2020 (el mínimo histórico, antes de la covid).

A nivel mundial, la reducción neta de la tasa de incidencia de la tuberculosis entre 2015 y 2024 fue del 12,3%, muy lejos del objetivo de la Estrategia para acabar con la tuberculosis de la OMS de reducirla en un 50% para 2025.

El avance insuficiente hacia la reducción del 50% se debe a una combinación de factores como las interrupciones graves en la asistencia de los servicios sanitarios provocadas por la Covid‑19, la falta de financiación, la cobertura diagnóstica insuficiente, la alta concentración de casos en pocos países, las desigualdades sociales y la protección social insuficiente, la resistencia antimicrobiana y a factores globales estructurales como las crisis financieras en algunos países, las migraciones, los desplazamientos y los conflictos que dificultan el control de la tuberculosis.

Las soluciones planteadas por la OMS para frenar la tuberculosis son el compromiso político sostenido y acción inmediata, el aumento urgente de la financiación, escalar el uso de diagnósticos rápidos, ampliar el acceso al tratamiento y mejor la calidad de la atención, expandir la cobertura de tratamiento preventivo en poblaciones de alto riesgo, impulsar el desarrollo de vacunas eficaces, fortalecer el papel de la comunidad y de la sociedad civil, reforzar la protección social y reducir los costos catastróficos, mejorar la respuesta a la tuberculosis resistente a fármacos, y reforzar la investigación y la innovación.

“Aunque la tasa de notificación de tuberculosis en 2024 mantiene a España entre los países de baja incidencia a nivel mundial y de la Unión Europea (UE), por tercer año consecutivo se registra un repunte en la tasa nacional”

La tendencia en España, descendente durante casi una década, se invirtió en 2022. ¿Cómo afectará a las metas establecidas por nuestro país para 2035?
Efectivamente, según el último informe de vigilancia de la tuberculosis publicado por el Centro Nacional de Epidemiología, con datos relativos a 2024, aunque la tasa de notificación de tuberculosis en 2024 (8,8 casos por 100.000 habitantes) mantiene a España entre los países de baja incidencia a nivel mundial y de la Unión Europea (UE), por tercer año consecutivo se registra un repunte en la tasa nacional, superior en 2024 respecto a años previos.

Lo que en conjunto podríamos reseñar es un enlentecimiento de la tendencia decreciente que veníamos observando desde 2015. Esta tendencia decreciente ya había mostrado cierta ralentización en los últimos años, pero por primera vez observamos que en algunas comunidades autónomas las tasas de notificación de tuberculosis fueron superiores en 2024 que en 2015 (como es el caso de Ceuta, Extremadura, Rioja y Cataluña).

Por todo ello, se hace necesario un abordaje multisectorial para frenar el incremento que estamos observando, y así poder volver a alinearnos con los objetivos mundiales de control y frenar esta epidemia que tanta morbi-mortalidad conlleva en nuestra sociedad.

“Posiblemente la población puede tener la percepción de que la enfermedad ha ido desapareciendo, pero se trata de una crisis de salud pública muy presente. La tuberculosis sigue siendo una de las enfermedades infecciosas más letales del mundo”

¿Cómo ha podido afectar al conocimiento y actualización del manejo y abordaje de la tuberculosis que esta enfermedad se considere cosa del pasado?
Es una percepción común, pero la realidad es bastante distinta. Posiblemente la población puede tener la percepción de que la enfermedad ha ido desapareciendo o que solo puede afectar a personas de ciertos grupos o estratos sociales creando una falsa sensación de seguridad, pero la respuesta corta es un rotundo no, se trata de una crisis de salud pública muy presente. A pesar de ser prevenible y curable, la tuberculosis sigue siendo una de las enfermedades infecciosas más letales del mundo.

Ciertamente, al igual que ocurre con muchas otras patologías infectocontagiosas, el desconocimiento de quienes están en riesgo de esta enfermedad y quienes la sufren es un importante obstáculo para su control. Los esfuerzos de la OMS y de los sistemas sanitarios de cada región se enfocan no solo en la vigilancia y control de la enfermedad sino también en la información a la población para evitar que esta percepción pudiera llegar a afectar los esfuerzos de combatirla.

La investigación científica tampoco ha flaqueado, siendo un esfuerzo continuado que no deja de presentar retos, no solo como los mencionados anteriormente, sino además la falta de financiación en algunos países, las desigualdades sociales, la cobertura sanitaria insuficiente y la alta concentración de casos en pocos países dificultan cumplir las metas propuestas de control de la enfermedad.

“Los esfuerzos de la OMS y de los sistemas sanitarios de cada región se enfocan no solo en la vigilancia y control de la enfermedad sino también en la información a la población”

Además, nos enfrentamos a uno de los mayores obstáculos hoy en día, la evolución del agente original. La presencia de cepas denominadas multirresistentes (TB-MDR) extremadamente resistentes (TB-XDR) han obligado a doblegar esfuerzos de investigación para conocer las vías de transmisión de estas cepas con el objetivo de frenar su expansión y para encontrar nuevos tratamientos efectivos y ponerlos a disposición de las regiones afectadas. El tratamiento para la tuberculosis resistente es mucho más largo, más costoso y tiene efectos secundarios más severos, lo que dificulta que los pacientes lo completen.

Inciden también en monitorizar la adherencia al tratamiento. ¿Cuál se recomienda en pacientes con tuberculosis? ¿Qué consecuencias tiene la discontinuación del tratamiento?
La tuberculosis incluye un amplio rango de enfermedades causadas por especies del complejo M. tuberculosis. Puede afectar a cualquier órgano siendo la forma pulmonar la más frecuente. Los tratamientos se orientan a dos líneas estratégicas: prevención del contagio y desarrollo de la enfermedad y, tratamiento de la enfermedad activa.

“Hoy en día nos enfrentamos a uno de los mayores obstáculos, la evolución del agente original hacia cepas multirresistentes y extremadamente resistentes”

La prevención se organiza a su vez en dos: por una parte, la quimioprofilaxis primaria, que evita infección y enfermedad en personas expuestas a un foco transmisible. Indicada en contactos de pacientes bacilíferos, especialmente niños, personas con VIH y que presentan un bajo número de CD4 (< 350 células/mm³) e inmunodeprimidos, siempre que tengan prueba diagnóstica inicial negativa y radiografía de tórax normal.

Y, por otra, la quimioprofilaxis secundaria (tratamiento de la tuberculosis latente), que está indicada en pacientes con prueba de la tuberculina (PT) o ensayo de liberación de interferón gamma (IGRA) positivos tras descartar enfermedad tuberculosa activa; se individualiza según el riesgo de progresión.

Los tratamientos combinan fármacos en pautas de distinta duración según disponibilidad de fármacos y posibilidades de seguimiento de cada caso. Pautas más largas o complejas reducen la adherencia y aumentan riesgos. Por ejemplo, la pauta de isoniacida diaria 6–9 meses suele tener menor adherencia que isoniacida + rifampicina diaria durante 3 meses.

El tratamiento de tuberculosis activa varía según sea una forma pulmonar o extrapulmonar, edad y riesgo individual; aunque existen pautas estandarizadas que se intentan adaptar a cada persona. Para la tuberculosis pulmonar se usan pautas de 6 o 4 meses con combinaciones que incluyen rifampicina, isoniacida, pirazinamida y, en algunos casos, quinolonas como moxifloxacino. Es crucial considerar antibiogramas y resistencias locales al decidir la pauta.

El abandono o discontinuidad del tratamiento conlleva mayor mortalidad, formas graves, recaídas, progresión de latente a activa, transmisión continuada y aparición de resistencias (MDR, XDR), que complican y encarecen el tratamiento.

“El tratamiento para la tuberculosis resistente es mucho más largo, más costoso y tiene efectos secundarios más severos, lo que dificulta que los pacientes lo completen”

Para evitarlo se requiere seguimiento estrecho de cada caso y estudio exhaustivo de contactos; el riesgo es mayor en pacientes asintomáticos. En España la tuberculosis es de declaración obligatoria; la Ley 33/2011 faculta a las autoridades sanitarias a adoptar medidas para controlar su propagación, incluyendo, en casos excepcionales y justificados, el aislamiento o ingreso hospitalario obligatorio de pacientes bacilíferos que incumplen el tratamiento, respetando los principios de necesidad, proporcionalidad y dignidad.

Otro aspecto básico es el seguimiento e investigación de los contactos. ¿Cómo proceder tras la detección de un caso de tuberculosis pulmonar?
El estudio de los contactos es esencial para interrumpir la cadena de transmisión. El objetivo es identificar a las personas infectadas y enfermas y proporcionarles tratamiento adecuado y/o seguimiento e interrumpir la cadena de transmisión.

La investigación de los contactos debe seguir el esquema de los círculos concéntricos, siendo prioritaria la investigación de los contactos en enfermos bacilíferos. Debe comenzar con la identificación y estudio de los contactos íntimos o del primer círculo y, si hay evidencias de transmisión entre estos, se ampliará la investigación al siguiente círculo.

Se consideran contactos íntimos y por lo tanto del primer círculo o de alta prioridad para ser estudiados: los convivientes, parejas sexuales, personas que mantienen un contacto continuado y estrecho con el paciente (mayor de 6 horas al día o menor de 6 horas en el contexto de un brote), los menores de 5 años y las personas inmunosuprimidas.

“Es crucial considerar antibiogramas y resistencias locales al decidir la pauta”

Si detectáramos algún caso en este primer círculo pasaríamos a estudiar el siguiente círculo o de prioridad media: compañeros de trabajo o colegio y amigos o parientes que mantengan relación habitual con el caso (menor de 6 horas al día).

Por último, estaría el círculo de los contactos casuales o de baja prioridad que son aquellos que solo han mantenido una relación esporádica con el caso.

Una vez identificados los contactos se procederá a su estudio, que incluirá una anamnesis detallada sobre síntomas de tuberculosis y antecedentes de tuberculosis (infección, vacunación, tratamientos preventivos previos, prueba de tuberculina previa) así como factores de riesgo y una prueba de cribado (PT y/o IGRA). En caso de presentar síntomas compatibles con tuberculosis se recomienda realizar una radiografía de tórax.


Conforme a la política de transparencia de la semFYC, APDay cuenta con el patrocinio no condicionado de: Astellas, Eucerin, Ferrer, Italfarmaco, Lilly, MSD, Nutricia, Organon, Pfizer, Salvat y Zambon.

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