Redacción
La arritmia asociada al síndrome de QT corto tipo 3 son un tipo de enfermedad hereditaria rara y tiene alto riesgo de muerte súbita. Por eso identificar una posible estrategia para prevenirlas supone un paso. Si la estrategia se basa en compuestos que están presentes de forma natural en el organismo y que logran corregir el defecto molecular que causa este tipo de arritmia, puede ser un paso clave. El hallazgo es de un equipo de investigadores liderado por el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) y lo ha publicado la revista Nature Communications.
El estudio demuestra que las poliaminas, pequeñas moléculas presentes de forma natural en todas las células, restauran el funcionamiento normal del canal cardíaco alterado responsable de la enfermedad y pueden prevenir las arritmias. Lo han conseguido en un modelo experimental de la enfermedad. Se trata de una estrategia «completamente diferente», valoran desde el CNIC, que ha dirigido el profesor José Jalife, líder del grupo de Arritmias Cardíacas del CNIC, y la Dra. Ana I. Moreno-Manuel, primera autora del estudio.
El síndrome de QT corto tipo 3 (SQT3) tiene un riesgo muy elevado de desarrollar muerte súbita y pocas opciones terapéuticas disponibles
¿Qué ocurre en este tipo de arritmias y qué hacen las poliaminas?
El síndrome de QT corto tipo 3 (SQT3) viene causada por mutaciones en un canal de potasio que acelera anormalmente la recuperación eléctrica del corazón. Los pacientes presentan un riesgo muy elevado de desarrollar arritmias ventriculares y muerte súbita, incluso en edades tempranas. Sin embargo, las opciones terapéuticas disponibles son escasas y, en la mayoría de los casos, no corrigen el defecto que origina la enfermedad.
Cada latido del corazón depende del funcionamiento coordinado de millones de canales iónicos que regulan el paso de cargas eléctricas a través de las células cardíacas. Cuando alguno de estos canales deja de funcionar correctamente, el ritmo del corazón puede alterarse y desencadenar arritmias potencialmente mortales.
Los investigadores comprobaron que la administración oral o intravenosa de las poliaminas restablece su interacción con el canal de potasio alterado por la mutación genética que causa el síndrome
Las poliaminas, entre ellas la espermidina y la espermina, participan en numerosos procesos biológicos relacionados con el crecimiento y la supervivencia celular. Aunque ya se utilizan como suplementos nutricionales y se conocían algunas de sus funciones fisiológicas, hasta ahora se desconocía su potencial para corregir alteraciones eléctricas hereditarias del corazón, explican los autores.
Los investigadores comprobaron que la administración oral o intravenosa de estas moléculas restablece la interacción normal entre las poliaminas y el canal de potasio alterado por la mutación genética responsable del síndrome. Como consecuencia, el canal recupera gran parte de su funcionamiento fisiológico y disminuye la aparición de arritmias ventriculares potencialmente mortales.
Dra. Moreno-Manuel: «Lo más relevante de este trabajo es que no nos limitamos a suprimir las arritmias, sino que actuamos directamente sobre el mecanismo molecular que las desencadena»
«Lo más relevante de este trabajo es que no nos limitamos a suprimir las arritmias, sino que actuamos directamente sobre el mecanismo molecular que las desencadena», explica la Dra. Ana I. Moreno-Manuel, investigadora del grupo de Arritmias Cardíacas del CNIC. «Hemos demostrado que restaurar la interacción entre las poliaminas y el canal mutado permite recuperar un funcionamiento eléctrico mucho más cercano al normal», añade.
El principal valor del estudio reside en demostrar que es posible corregir directamente el defecto molecular responsable de una enfermedad hereditaria del ritmo cardíaco. Hasta ahora, la mayoría de las terapias disponibles se dirigen a controlar las consecuencias clínicas de la enfermedad. En cambio, esta aproximación propone actuar sobre el origen del problema, abriendo la puerta al desarrollo de tratamientos más específicos y potencialmente más eficaces.
Aunque los resultados corresponden todavía a un modelo experimental y será necesario confirmar su seguridad y eficacia en futuros estudios preclínicos y clínicos, representan una importante prueba de concepto para una enfermedad que actualmente dispone de pocas alternativas terapéuticas. Los autores consideran que el impacto del trabajo podría extenderse a otras enfermedades hereditarias causadas por alteraciones similares en canales iónicos cardíacos.
Los autores consideran que el impacto del trabajo podría extenderse a otras enfermedades hereditarias causadas por alteraciones similares en canales iónicos cardíacos
Comprender con detalle cómo las poliaminas regulan estos canales podría facilitar el desarrollo de nuevas terapias dirigidas a corregir defectos moleculares responsables de diferentes trastornos del ritmo cardíaco, en lugar de limitarse a tratar sus manifestaciones clínicas.
«Este trabajo no solo mejora nuestro conocimiento sobre los mecanismos responsables del síndrome de QT corto tipo 3, sino que también abre una nueva vía para desarrollar tratamientos dirigidos frente a esta enfermedad y otras alteraciones del ritmo cardíaco causadas por mecanismos similares», concluye el profesor José Jalife.
