Redacción
Un estudio europeo liderado por el Hospital Clínic Barcelona y el Idibaps ha revelado una «elevada prevalencia» de fibrosis hepática no diagnosticada en población general mayor de 40 años. El trabajo relaciona esta situación con factores metabólicos y con el consumo nocivo de alcohol.
Publicado en The Lancet, el estudio demuestra que esta afectación es «más frecuente de lo que se pensaba» y que puede pasar desapercibida en personas consideradas sanas, ha informado el Clínic en un comunicado de este lunes.
Se enmarca en el proyecto europeo Liverscreen, financiado por el programa Horizon 2020 y promovido y coordinado por el Idibaps. Según sus autores, se trata del «mayor realizado hasta la fecha» en cribado de fibrosis hepática en población general.
El 1,6% de la población analizada presentaba enfermedad hepática con fibrosis no diagnosticada previamente
Para ello, los investigadores analizaron a cerca de 30.000 personas mayores de 40 años en nueve países europeos. El cribado se realizó mediante FibroScan, una prueba no invasiva que mide la rigidez hepática y permite estimar el grado de fibrosis sin necesidad de biopsia.


Resultados
Los resultados muestran que el 1,6% de la población estudiada presenta una enfermedad hepática con fibrosis no diagnosticada previamente, una cifra «relevante» si se tiene en cuenta la ausencia de síntomas y el hecho de que se trata de población general.
En una primera fase, en la que se realizó el FibroScan, el 4,6% de las personas obtuvo un resultado elevado, sugestivo de fibrosis, y fue derivado al hospital para realizar pruebas confirmatorias especializadas.
El 4,6% obtuvo un resultado elevado en FibroScan y fue derivado al hospital para confirmación diagnóstica
En la fase de confirmación diagnóstica se constató que el 32% de los participantes evaluados en el hospital presentaban realmente enfermedad hepática crónica con fibrosis, lo que representa aproximadamente el 1,6% del total de la población analizada.
Factores de riesgo
El líder del proyecto, Pere Ginès, señala que disponer de métodos para identificar la fibrosis de manera precoz «tiene implicaciones muy relevantes para los pacientes y la ciudadanía, ya que permite detectar la enfermedad en fases iniciales, intervenir sobre los factores de riesgo y aplicar medidas terapéuticas o preventivas antes de que exista un daño irreparable».
También ha permitido analizar el papel de los factores de riesgo, como la obesidad, la diabetes tipo 2, la hipertensión, la dislipemia o el consumo nocivo de alcohol: la presencia de estos factores no solo incrementa la prevalencia de la fibrosis hepática y el riesgo de una enfermedad hepática crónica, sino que, «cuando coexisten, multiplican exponencialmente la probabilidad de desarrollarla».


