Anuario iSanidad 2025
Dr. David de la Rosa Carrillo, presidente de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ)
Las enfermedades respiratorias constituyen uno de los principales retos sanitarios, sociales y económicos de nuestro tiempo. En España son ya la tercera causa de muerte, responsables de más de 60.000 fallecimientos anuales, y afectan a millones de personas que conviven con patologías como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), el asma, la apnea del sueño o las bronquiectasias.
Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre con el cáncer, las enfermedades cardiovasculares o la salud mental, nuestro país aún no dispone de una Estrategia Nacional de Enfermedades Respiratorias (ENER) que oriente de forma coordinada las políticas de prevención, diagnóstico y atención en todo el territorio.


Ausencia de planificación con consecuencias reales
Hoy en día, la atención respiratoria en España es desigual: depende de la iniciativa autonómica y carece de un marco común que garantice la equidad, la calidad asistencial y la sostenibilidad del sistema. Al mismo tiempo, el infradiagnóstico sigue siendo uno de los principales problemas: se estima que más del 70% de las personas con EPOC no saben que la padecen y una proporción significativa de pacientes con apnea del sueño o asma no están correctamente identificados ni tratados.
A todo ello se suma un contexto ambiental y demográfico que agrava la situación: el envejecimiento poblacional, la exposición a contaminantes y el impacto persistente del tabaquismo, responsable aún del 90% de los casos de EPOC. Las enfermedades respiratorias son también uno de los mayores generadores de incapacidad laboral y hospitalización dentro del Sistema Nacional de Salud (SNS).
El infradiagnóstico sigue siendo uno de los principales problemas: se estima que más del 70% de las personas con EPOC no saben que la padecen
Una propuesta necesaria y realista
Desde la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), consideramos que ha llegado el momento de dotar a la salud respiratoria de una estrategia propia, integral y sostenida, al mismo nivel que otras grandes áreas de la salud pública.
Esa Estrategia Nacional de Enfermedades Respiratorias debería estructurarse en torno a estos grandes ejes: Prevención y entorno saludable: reforzando las políticas antitabaco; el control de la contaminación atmosférica; la promoción de la actividad física; y las coberturas vacunales frente a la gripe, el covid-19 y el neumococo.
Diagnóstico precoz, con la universalización de la espirometría de calidad en atención primaria, circuitos rápidos de diagnóstico y programas de cribado del cáncer de pulmón en poblaciones de riesgo.
Ha llegado el momento de dotar a la salud respiratoria de una estrategia propia, integral y sostenida al mismo nivel que otras grandes áreas de la salud pública
Atención integral y continuidad asistencial, promoviendo una mejor coordinación entre niveles asistenciales, el refuerzo de la neumología extrahospitalaria y la incorporación de figuras clave como las gestoras de casos o la enfermería respiratoria avanzada.
El impulso de la telemedicina y los programas de seguimiento domiciliario debe permitir un control más proactivo y personalizado, evitando el círculo vicioso de ingresos y reingresos por exacerbaciones que aún afecta a miles de pacientes respiratorios crónicos en España.
Innovación, investigación y equidad, impulsando la investigación traslacional, la medicina personalizada y los registros nacionales, garantizando además la equidad territorial en el acceso a terapias y recursos respiratorios especializados.
Esta estrategia debería ser transversal y coordinada entre el Ministerio de Sanidad, las comunidades autónomas, las sociedades científicas y las asociaciones de pacientes. No se trata de crear estructuras nuevas, sino de ordenar y optimizar lo que ya tenemos, garantizando que cada ciudadano reciba la misma calidad asistencial viva donde viva.
No se trata de crear estructuras nuevas, sino de ordenar y optimizar lo que ya tenemos, garantizando que cada ciudadano reciba la misma calidad asistencial viva donde viva
Invertir en salud respiratoria es invertir en futuro
Las evidencias son claras: invertir en prevención y atención respiratoria es rentable. La detección precoz y el control adecuado de las enfermedades respiratorias crónicas reducen hospitalizaciones, evitan incapacidades laborales y disminuyen el gasto farmacéutico. Cada euro invertido en prevención respiratoria se traduce, a medio plazo, en ahorro económico y bienestar social.
Además, la salud respiratoria está íntimamente ligada a la calidad del aire y al cambio climático, dos desafíos globales que requieren respuestas conjuntas. Proteger los pulmones es, también, proteger el planeta y la salud de las generaciones futuras.
Una llamada a la acción
La pandemia del covid-19 dejó una lección clara: la salud respiratoria es un pilar esencial de la salud pública. No podemos permitir que vuelva a quedar relegada.
La creación de una Estrategia Nacional de Enfermedades Respiratorias no es solo una aspiración médica; es una obligación ética, sanitaria y social.
Desde Separ hacemos un llamamiento a las autoridades, a los profesionales y a la sociedad para situar la salud respiratoria en el lugar que merece. Porque respirar bien no debería ser un privilegio, sino un derecho.





