El cribado de cáncer de pulmón proporciona beneficios clínicos a los pacientes y económicos al sistema sanitario

Redacción
Dentro del programa International Early Lung Cancer Detection Program (Ielcap), los cribados realizados en la Fundación IVO tienen una supervivencia de 5 años, del 90% entre los cánceres de pulmón diagnosticados, y llega al 98.5% entre los estadios I. “Incluso, entre los que resultaron no resecables, la supervivencia supera el 70% a los cinco años”, comentan el Dr. Estanislao Arana y la neumóloga Dra. Encarnación Martínez, autor y coordinadora de estos cribados.

Según la Sociedad Española de Radiología Médica (Seram), el cribado de cáncer de pulmón con tomografía computarizada (TC) de baja dosis salva vidas y reduce costes. En la actualidad, la supervivencia global a cinco años del cáncer de pulmón se sitúa en torno al 20%. La razón principal es que aproximadamente el 80% de los casos se diagnostican en estadios avanzados, cuando las posibilidades de tratamiento curativo son muy limitadas. “El cribado permite identificar la enfermedad en fases iniciales (frecuentemente en estadio I), cuando la cirugía puede ser potencialmente curativa y cambiar de forma radical el pronóstico del paciente”, señala el Dr. Arana.

Los cribados de la Fundación IVO tienen una supervivencia de 5 años en el 90% de los cánceres de pulmón diagnosticados

A diferencia de otros cánceres, el de pulmón está basado en el riesgo. De hecho, los criterios de inclusión que siguen la mayoría de los cribados se basan en la edad e historial de tabaquismo. En este sentido, la Dra. Martínez considera que cada cribado debería adaptarse a su población, e “individualizar desde los criterios de inclusión hasta el manejo que hace con los hallazgos patológicos según los medios de que dispone”.

Entre los profesionales sanitarios preocupa el aumento del cáncer de pulmón en personas que nunca han fumado (entre un 10%-20% de los casos), fumadores pasivos, que tienen una carga oncológica familiar importante. Para identificar estos casos, sería necesario realizar pruebas de cribados más amplias, que ayudarían a detectar más cánceres, pero a un coste muy alto. Los especialistas del IVO señalan que “sin haber implementado un programa nacional aún, nos enfrentamos a una realidad: más del 40% de los pacientes con cáncer de pulmón no hubieran sido aceptados en un cribado siguiendo los criterios del USPSTF (grupo de trabajo de servicios preventivos de EE.UU.). Es decir, más del 40% de los cánceres de pulmón diagnosticados, bien por edad, no haber fumado, haber dejado de fumar hace más de 15 años, no entrarían en un cribado”.

Ahorro económico del cribado

Los cribados también afectan a la aparte económica, ya que se compensan los gastos del cribado con el cambio de estadio del cáncer de pulmón diagnosticado dentro del cribado, siendo mayor la rentabilidad cuando mayor es la tasa de detección (mayor edad, más tabaco y mayor riesgo).

Respecto a la detección de esta patología, el radiólogo se convierte en una figura esencial al interpretar el cribado de pulmón con tomografía computarizada, al aplicar algoritmos validados para el manejo de nódulos pulmonares, discriminar hallazgos relevantes de los incidentales y garantizar la calidad y seguridad del programa. La precisión en la lectura de las imágenes es clave para minimizar falsos positivos, evitar pruebas innecesarias y optimizar recursos.

En esta línea, el Dr. Arana señala que “las nuevas herramientas, como la inteligencia artificial (IA), actuarán como apoyo, pero no sustituyen el juicio clínico experto. La experiencia acumulada en programas internacionales demuestra que la calidad del cribado depende en gran medida del liderazgo radiológico”. Y añade que todavía no hay una herramienta de IA que ayude realmente al profesional.

La IA es una herramienta de apoyo en la detección del cáncer de pulmón, pero no sustituye al criterio del profesional

A nivel internacional, el número de países que están implementado programas de cribado va en aumento. Algunos de ellos son Estados Unidos (EEUU), que fue el primero en incluirlo en su Medicare, aunque tiene limitaciones como de acceso, participación y divulgación; Japón que realiza un cribado poblacional con radiografías de tórax; y, desde hace poco Australia.

En el caso de Europa, se trata de iniciar programas nacionales, como ya existen en Reino Unido, Estonia y Alemania, este último a partir de 2026. Mientras, en España ya se ha iniciado, no sin dificultades, el programa piloto Cassandra, para conocer la posibilidad y factibilidad de un programa a nivel nacional.

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