La Seaic alerta sobre el papel de los cofactores en las reacciones alérgicas alimentarias

Redacción
La Sociedad Española de Alergología en Inmunología Clínica (Seaic) señalan la importancia del control de los cofactores en pacientes susceptibles, especialmente en Navidad. Se trata de un periodo de mayor riesgo para niños con alergias alimentarias, debido al aumento del consumo de pescado, marisco, frutos secos y dulces navideños.

Los alergólogos advierten de cofactores como el ejercicio, el cansancio o la fiebre que, al interactuar con un alimento alérgeno, pueden desencadenar o intensificar una reacción alérgica leve en pacientes susceptibles, convirtiéndola en una situación grave.

«Los cofactores pueden aumentar el riesgo de sufrir una reacción alérgica. Por ello, en pacientes con alergias en alimentos, el manejo adecuado de estos factores es clave para prevenir reacciones más graves, ya que su presencia puede alterar la respuesta inmunitaria y hacer más difícil de controlar», ha explicado la Dra. María José Goikoetxea Lapresa, vicepresidenta del Comité de Alergia a los Alimentos de la Seaic.

«En pacientes con alergias en alimentos, el manejo adecuado de estos factores es clave para prevenir reacciones más graves, ya que su presencia puede alterar la respuesta inmunitaria y hacer más difícil de controlar», ha explicado la Dra. María José Goikoetxea

Así, la Dra. Goikoetxea añade que «es fundamental tener en cuenta no solo el alérgeno en cuestión, sino también estos factores de riesgo adicionales, especialmente en situaciones de alta excitación o actividad como durante las celebraciones navideñas». 

En este contexto, la sociedad ha elaborado una lista con recomendaciones para minimizar los riesgos durante las comidas navideñas. En primer lugar, advierte de la necesidad de revisar siempre las etiquetas de los productos, para identificar tanto las advertencias de trazas en los etiquetados como los ingredientes «ocultos» en platos preparados. Además, destacan algunos errores comunes que se suelen cometer, como creer que «sin cacahuete» significa sin frutos secos o ignorar las advertencias de trazas.

Introducir los alimentos nuevos de forma gradual antes de que los niños cumplan un año de edad. Retrasar la introducción de estos alimentos no ha demostrado que ayude a prevenir las alergias. A su vez, recomiendan esperar 48 horas entre la primera vez que se prueba un alimento y el siguiente para identificar qué alimento produce la reacción alérgica.

También recuerdan que existen alimentos sustitutivos a los que puedan causar alergia, como la leche, el huevo y los frutos secos, pueden ser reemplazados por alternativas seguras sin perder sabor. Por ejemplo, la bebida de soja enriquecida en calcio y vitamina D puede sustituir a la leche, y la harina de garbanzo puede reemplazar al huevo en diversas recetas.

«Por lo tanto, es fundamental tener en cuenta no solo el alérgeno en cuestión, sino también estos factores de riesgo adicionales, especialmente en situaciones de alta excitación o actividad como durante las celebraciones navideñas», ha añadido la Dra. Goikoetxea

Otro punto hace hincapié en evitar la contaminación cruzada para evitar que los alérgenos entren en contacto con otros alimentos. Para ello, recomiendan una buena organización, emplear utensilios diferentes para los alimentos con alérgenos y aquellos sin ellos, y una correcta limpieza de todas las superficies y electrodomésticos después de preparar cada plato.

Se recomienda además extremar el control en pacientes en inmunoterapia oral con alimentos, evitando la combinación de la dosis de alérgeno con actividades físicas intensas. También se debe tener en cuenta que la excitación o el cansancio pueden incrementar el riesgo de reacciones alérgicas. Recuerda con tu alergólogo el manejo del tratamiento en estas situaciones y cómo debes modificar las dosis si resulta más seguro.

Destacan la necesidad de saber reconocer las diferencias entre una reacción alérgica y una intoxicación alimentaria. Las primeras se caracterizan por causar síntomas como urticaria, angioedema, dificultad para respirar y, en casos graves, anafilaxia. Por su parte, la intoxicación alimentaria por mariscos o pescado suele presentar síntomas digestivos habitualmente. Una intoxicación típica del pescado azul es la escombroidosis, que se presenta con síntomas digestivos (náuseas, vómitos y diarrea) y enrojecimiento intenso de la piel.

Se recomienda además extremar el control en pacientes en inmunoterapia oral con alimentos

Por último, resaltan la importancia de saber utilizar el autoinyector de adrenalina cuando el niño afectado presente una reacción alérgica generalizada, que afecta a dos o más sistemas. Primero, debe retirarse la tapa de seguridad. Después, se debe administrar la inyección al colocar el extremo del autoinyector perpendicularmente contra la parte externa del muslo y presionar firmemente hasta escuchar un clic, que indica el inicio de la administración intramuscular de adrenalina. Se debe mantener el dispositivo durante 5–10 segundos para asegurar que se complete la inyección. Y una vez realizado este proceso, resulta imprescindible solicitar atención médica urgente de manera inmediata, incluso si los síntomas mejoran, ya que la anafilaxia puede requerir evaluación y tratamiento adicional.

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