Redacción
La medicina nuclear y la imagen molecular se posicionan como protagonistas en la oncología actual, como se ha demostrado en la reunión anual de la Asociación Estadounidense para la Investigación del Cáncer (AACR 2026) que tuvo lugar en San Diego (Estados Unidos) entre los días 17 al 22 de abril.
Este congreso ha situado el desarrollo de la teragnosis, la terapia con radioligandos (RLT) y el desarrollo de emisores alfa al mismo nivel que la inmunoterapia o las terapias celulares. Un hecho que indica que tendrá un «impacto clínico real y sostenido en los próximos años», como ha señalado la Dra. Virgina Pubul Núñez, presidenta de la Sociedad Española de Medicina Nuclear e Imagen Molecular (Semnim).
La Dra. Pubul Núñez ha señalado que estas terapias tendrán «impacto clínico real y sostenido en los próximos años»
La teragnosis, sobre todo, ha ocupado el eje central de la oncología de precisión en el congreso. Este enfoque, que combina diagnóstico y tratamiento a partir de un mismo blanco molecular mediante radiofármacos dirigidos, se alinea con los modelos actuales de las terapias personalizadas. Por su parte, la terapia con radioligandos, es cada vez más reconocida como una alternativa terapéutica.
En este sentido, la Dra. Mercedes Mitjavila Casanovas, vicepresidenta de la Semnim, ha destacado que «la radioterapia molecular ha alcanzado un grado de madurez que la sitúa en el centro de la discusión científica, con dianas ya consolidadas como PSMA en cáncer de próstata o los análogos de la somatostatina (SSTR2) en tumores neuroendocrinos, y una clara evolución hacia combinaciones terapéuticas más complejas y modelos preclínicos cada vez más predictivos».
En el caso de las terapias con emisores alfa, estas suponen «un salto cualitativo» dentro de una estrategia terapéutica ya integrada en el abordaje oncológico. De esta forma, los datos presentados sobre programas basados en Plomo-212, dirigidos a SSTR2 y FAP, mostraron una elevada captación tumoral, una favorable relación tumor/órgano y una actividad antitumoral destacada en modelos preclínicos.
La Dra. Mercedes Mitjavila Casanovas ha destacado que «la radioterapia molecular ha alcanzado un grado de madurez que la sitúa en el centro de la discusión científica, con dianas ya consolidadas»
De forma paralela, las plataformas basadas en Actinio-225, tanto en tumores sólidos como en patologías hematológicas, reforzaron la idea de una expansión más allá de indicaciones únicas. Entre ellas destaca FAP, que está presente en múltiples tumores sólidos como mama, páncreas, colon o pulmón.
Además, su potencial como target pan-tumoral sitúa a la teragnosis en una nueva fase, con una cartera de ensayos clínicos en expansión y la expectativa de un impacto transversal en distintos tipos de cáncer. Así, la vicepresidenta de Semnim, ha señalado que «el desarrollo de las terapias con emisores alfa y la identificación de nuevas dianas como FAP aseguran el futuro de la medicina nuclear dentro de la estrategia global de atención al paciente oncológico».
Otro aspecto relevante ha sido la integración creciente de la medicina nuclear en el ecosistema oncológico. La combinación de RLT con inmunoterapia, el uso de análisis multiómicos y la incorporación de modelos preclínicos avanzados refuerzan su papel en el diseño de estrategias terapéuticas más complejas y personalizadas.
El encuentro también ha servido para señalar los retos que presenta su implementación, como la disponibilidad de radiosótopos, los costes asociados, la necesidad de infraestructuras especializadas y un entorno regulatorio exigente. De esta forma, la vicepresidenta de Semnim ha destacado que «identificar estos cuellos de botella es clave para que la medicina nuclear continúe avanzando de forma sostenible e integrada en la atención oncológica, garantizando que la innovación llegue realmente a los pacientes».
La Dra. Pubul Núñez ha concluido destacando que «la evidencia presentada confirma que la medicina nuclear ha dejado de ser un ámbito complementario para integrarse plenamente en la estrategia terapéutica del cáncer».

