Redacción
El enfoque para abordar las alergias alimentarias en los niños tradicionalmente se ha basado en la restricción: evitar que tomaran el alimento que provocaba los síntomas. Pero la práctica clínica ya está incorporando la medida opuesta con la introducción de la inmunoterapia oral (ITO) basada en la introducción poco a poco y de manera controlada del alimento que contiene el alérgeno. Ya se practica en alergias a la leche, a los frutos secos y al huevo.
Los expertos señalan que «estamos ante un cambio de paradigma« en el manejo de la enfermedad. Así lo valora la Dra. Olga Domínguez, del Servicio de Alergología e Inmunología Clínica del Hospital Sant Joan de Déu (Barcelona). Este cambio de visión «apoya una intervención precoz y personalizada, más allá de la evitación, con el objetivo no solo de prevenir reacciones accidentales, sino también de modificar la evolución natural de la enfermedad alérgica”.
Los expertos señalan que «estamos ante un cambio de paradigma» en el manejo de las alergias alimentarias
Se estima que ocho de cada 10 niños y adolescentes tratados desde este enfoque logra tolerar el alimento al que es alérgico. Los alergólogos señalan que se reducen de forma significativa el riesgo de reacciones graves. Pero también advierten de que no es una solución que se pueda aplicar en todos los casos, de forma que «una indicación inapropiada puede generar más riesgos que beneficios”, ha advertido la Dra. Mónica Piquer, del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona y vocal de Seicap. Además, «requiere un seguimiento estrecho y mantenimiento a largo plazo».
Individualizar o definir objetivos
La selección adecuada del paciente es clave para minimizar complicaciones y optimizar los resultados del tratamiento. Su indicación debe individualizarse en función de factores como la edad, la gravedad de la alergia o la presencia de otras patologías, y exige una evaluación cuidadosa en cada caso. «La edad y los niveles de sensibilización son los mejores predictores de éxito de la inmunoterapia a alimentos», ha señalado la Dra. Cristina Blasco, miembro del Grupo de Trabajo de Alergia Alimentaria de Seicap.
Dra. Cristina Blanco: «La edad y los niveles de sensibilización son los mejores predictores de éxito de la inmunoterapia a alimentos»
La inmunoterapia oral con alimentos en niños alérgicos es uno de los temas centrales que se han abordado en el reciente Congreso de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrico (Seicap), que ha celebrado su 50 edición. La estrategia presenta desafíos, según explican los alergólogos que ya trabajan con ella en sus consultas.
Es necesario definir el objetivo terapéutico en cada paciente, que puede variar desde reducir el riesgo de reacciones graves hasta aumentar la tolerancia al alimento o, en determinados perfiles, avanzar hacia una posible remisión. Pero el principal reto de la inmunoterapia oral es evitar la aparición de reacciones durante el tratamiento. Por eso, identificar a los pacientes con mayor riesgo resulta clave para mejorar su seguridad. «Prever este riesgo permite anticiparse y adaptar la estrategia terapéutica», ha señalado la Dra. Piquer.
Identificar a los pacientes con mayor riesgo resulta clave para mejorar su seguridad: «Permite anticiparse y adaptar la estrategia terapéutica»
Ante estos riesgos, las medidas como el inicio a edades más tempranas o la aplicación de pautas más lentas y con dosis más bajas, pasan a ser especialmente relevantes. Estos enfoques se han asociado a una mayor probabilidad de remisión. En esta línea, también se están explorando abordajes más complejos y personalizados.
«La inmunoterapia oral simultánea a múltiples alimentos, con pautas lentas y dosis bajas, ha demostrado ser factible y eficaz para inducir desensibilización a varios alérgenos simultáneamente», ha explicado la Dra. Carmen Riggioni, especialista de la Division of Allergy and Immunology and the Food Allergy and Anaphylaxis Program del Hospital for Sick Children (Toronto, Canadá).
Dra. Carmen Riggioni: «La inmunoterapia oral simultánea a múltiples alimentos, con pautas lentas y dosis bajas, ha demostrado ser factible y eficaz»
Fármacos biológicos
Los fármacos biológicos han emergido como una alternativa complementaria en pacientes con alergias múltiples o perfiles de mayor riesgo. «Algunos fármacos biológicos han mostrado ofrecer protección frente a las reacciones alérgicas, pero su uso debe individualizarse y requiere una cuidadosa valoración del balance beneficio-riesgo«, ha señalado el Dr. Daniel Lozano-Ojalvo, científico titular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
Dado que la alergia alimentaria no constituye actualmente una indicación aprobada en ficha técnica para estos tratamientos, es necesario seleccionar de forma individualizada a quienes pueden beneficiarse y requiere de autorización hospitalaria.
Los fármacos biológicos han emergido como una alternativa complementaria en pacientes con alergias múltiples o perfiles de mayor riesgo
Por otra parte, este escenario terapéutico, incrementa la complejidad de la práctica clínica. El tratamiento puede asociarse a reacciones frecuentes, aunque generalmente leves, y exige un seguimiento estrecho, así como el control de factores que pueden aumentar el riesgo de reacciones durante el procedimiento, como el ejercicio, las infecciones o el ayuno.
Además, implica un seguimiento más estrecho, con personal de enfermería y pediatra alergólogo muy coordinados, y una mayor educación de las familias. En determinados casos, especialmente ante complicaciones como esofagitis eosinofílica o reacciones graves que requieren observación hospitalaria, puede ser necesaria además la coordinación con otros especialistas.




