Una investigación está en curso por trata de seres humanos y trabajo disimulado después de la denuncia de una familia colombiana, revelada por la revista Paris-Match, contra el defensa internacional francés del París Saint-Germain Lucas Hernández, indicó el miércoles la fiscalía de Versalles a requerimiento de la AFP.
En un comunicado, el campeón mundial francés en 2018 y su esposa, Victoria Triay, afirman por su parte haber sido «manipulados» y no haber «actuado nunca con intención maliciosa ni en contra de la ley».
«Esas personas compartieron nuestra vida con respeto y dignidad», indican Lucas Hernández y Victoria Triay en su texto.
El futbolista y su esposa, que hablan de «confianza traicionada», asegura que «ayudaron, apoyaron y creyeron» a esa familia cuando dijeron que estaban «regularizando su situación» legal.
La familia colombiana denunciante está compuesta por un padre, una madre y sus tres hijos.
«Se encontraron trabajando un año para esta familia (la del futbolista), sin derechos», explicó la abogada de los denunciantes, Lola Dubois, a la AFP.
Trabajaban «entre 70 y 80 horas por semana, sin vacaciones, sin días libres, sin documentos que establecieran sus derechos» y todo ello por un salario de unos 2.000 euros netos (unos 2.340 dólares) mensuales, apunta.
Según esta abogada, hubo aprovechamiento de la «vulnerabilidad económica» de la familia colombiana y el caso se asemeja a una forma de «esclavitud moderna».
Pasado un año, se realizaron contratos de trabajo, pero en opinión de Lola Dubois fue únicamente «para dar impresión de situación regular».
«Este asunto está a partir de ahora siendo tratado por las vías jurídicas apropiadas», concluyen por su parte Lucas Hernández y su esposa, apelando a «la decencia» y el «respeto» mientras se esclarece lo ocurrido.


