Un estudio sugiere que la ansiedad dental se puede reducir con el uso de taladros más silenciosos

Redacción
El sonido del torno dental puede provocar en los pacientes sufran odontofobia, impidiendo a las personas que se realicen limpiezas regulares y mantengan la higiene dental necesaria. Con el objetivo de eliminar este problema, un grupo de investigadores procedentes de las universidades de Osaka y Kobe (Japón) y la Universidad Nacional Cheng Kung (Taiwán) están trabajando para desarrollar taladros dentales más silenciosos.

“Originalmente, estaba investigando sobre materiales dentales, pero me di cuenta de que casi nadie, ni siquiera los dentistas, estaba abordando este problema del sonido científicamente”, comenta el Dr. Tomomi Yamada, dentista de la Universidad de Osaka. En este sentido, los investigadores utilizaron una supercomputadora para realizar simulaciones aeroacústicas a gran escala para comprender la aerodinámica del taladro. Para ello, analizaron el flujo de aire interno y externo del taladro dental, que funciona con aire comprimido y gira a unas 320.000 revoluciones por minuto (rpm). A partir de estas simulaciones, pudieron visualizar cómo se mueve el aire a través y alrededor del taladro para crear el ruido. La investigación demostró que reducir el ruido del taladro no era suficiente para que el sonido fuera menos desagradable. “Lo que realmente importan es mejorar la calidad del sonido”, recalca el Dr. Yamada.

El ruido del taladro dental provoca efectos psicológicos en los pacientes, siendo los oyentes más jóvenes quienes perciben un sonido más fuerte y desagradable 

Otro factor que se investigó fue el efecto psicológico del taladro dental en niños y adultos. Esta herramienta puede llegar a generar sonidos agudos que alcanzan caso los 20 kHz. Los investigadores vieron que los oyentes más jóvenes reaccionaban de forma diferente al taladro, percibiendo los sonidos como más fuertes y desagradables. Este descubrimiento indica que el miedo de los niños a los ruidos dentales no es solo psicológico, sino también fisiológico. “Los niños realmente escuchan estos sonidos de forma diferente, por lo que su miedo al tratamiento dental es una respuesta sensorial genuina, no solo una imaginación”, matiza el Dr. Yamada.

Una de las soluciones en las que están trabajando los investigadores es optimizar la geometría de la cuchilla y el puerto de escape del taladro para minimizar el ruido y mantener el rendimiento. No obstante, para que la industria dental adopte esta nueva tecnología, es clave lograr un equilibrio entre el rendimiento y la seguridad del dispositivo, ya que un taladro más silencioso no necesariamente hará el trabajo.

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